martes, 25 de diciembre de 2018

La Noche Lejos de Casa


Andando en tierras lejanas

me encontré un albedrío, un algarábico esbozo

de lo que sería mi final suspiro.


Entre el frío eterno y la obscuridad latente,
este cielo me asombra con penumbras de sorpresa.

Mis manos se entumecen en tanto te veo nacer,
de mis llagas como la fiera más potente.

Poderosa,

La Noche

quieta más no pasiva,

salpicaba cucharadas de murmullos

de sus miradas...


El infierno más sideral

que jamás podrán conocer.

Los testigos más fieles de Mefisto.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Siempre que escucho música me siento Joven.


Fuego.

Un párvulo de chispeo verde

En mi mano se posan, las calaveras sonrientes

de la Oportunidad.


Soy joven y joven me miro

a las arrugas que hace

tiempo ya han muerto,

 como las caras que ya no reconozco

en el espejo.

Marchito, apagado por tanto gastarlo al

Observar.

Obstinado.

Los errores de las fallas que sofocan

a las flores taciturnas que había

Olvidado.


Que la vida es un tornasol abstracto que siempre gira.

Que entre decibeles lozanos, azotan latentes

las memorias placenteras que aún faltan

Recorrer.

Los encuadres que por siempre

Atesoraré, ya he atesorado, por siempre resguardaré.


En mi pecho...


Mi brillar se arma por las experiencias,

que el destino ya me hace hilar.


En mis carcajadas más solitarias,

y en mis dolores más sanos.


Las aventuras...


Qué vendrán!

sábado, 8 de septiembre de 2018

Espectro Popular


Las palabras.

Las palabras son un testimonio

de mis espectros coloridos.


Son algodones afilados para aparentar.

Serenos, por fin: el ser

de ásperos retoques, que no sabe cómo disfrazar

sus fracturas como púas protectoras.


Últimamente pareciera, 

según cantos altaneros, al suspiro,

que mi destino yace en aquel éter fino;

allí donde el horizonte no alcanza

 a persuadir, para imponer su presencia.

Allá donde los sueños

se entrelazan con memorias.

Allí es donde, en tierras áureas y azarosas,

cerca, aproximándose, repta la tiniebla andante

de la indiferencia hecha humana.


Mi cabeza se vuelve hogar

para demasiadas versiones de un mismo pecar.


Mi cráneo.

Lo raspo desde adentro hacia las preguntas

incómodas, al tacto hipócrita del egocentrismo

circunscrito, al momento amargo y álgido de descifrar:


Mi sombra, por demasiado tiempo ya

no sé cuántas veces me ha dicho

que la hora del destino ya pasó, mientras pensaba

a qué hora jodida te disponías a llegar.


Ahora.

La vida es una joya gustosa de pulir

y esta risa macabra es aún misterio,

receloso inescrutable de las ondas en partir.


Las oportunidades, se apilan bajo mis alas,

de oro y diamante calcinado.

La fuerza viene bombeando,

a la misma par que la sangre

ruidosa fluye hacia mi pecho,

en el alba del cantar.


Seguiré.

Y entre mi rima saciaré.

Lo que los vientos me avecinan que tendré.


Lo que mi fuego.

Me permita confluir:


Todo lo del éter
al éter en son vuelve.


Son Quimeras que devoran.

La realidad que trotan hacia su fin.

sábado, 28 de julio de 2018

Un Breve Momento De sanidad


La mente es una escalera dispersa.

La despensa en sí no es sino la médula,

de las células, la coherencia circunscrita a su sentencia.

Auto-impuesta, es la hora en que la vida comienza a mostrar


vehemencia


Del tiempo su pastor por fin se le presenta,

puesto en algarabías hechas ropajes de traslúcidos.


Así visto elegir la piel, hecha cadenas con verborrea.

Presencia, la libertad se saborea a través de una lengua

sin ascuas ni pretensiones de engañar,

¡olvidar, irrespetar o interrumpir!


El paso del tiempo, como una mentira amable de elegir.

Sé, que no es el sentido del origen inevitable

de una traición,

originaria, de la canción su descenso e,

irónicamente,

No su final.


Las memorias las sigues apilando, entre la esencia ósea

de los sentidos.

Y las amargas aguas del adiós,

marcan aun tajantes su letargo...


En mi cabeza, hay aún espacio para un millón y medio

De Diablos.

En mis venas de férreo yeso, acumulado

está el sarro como ecos de miles de vidas

que ya me he cansado de vivir.


La insanidad se presenta

como las formas en que la realidad, decide mutar

Da risa, en verdad,

como si nadie escuchará al viento graznar.

A las luciérnagas gritar...

Nadie escucha ya, a las sirenas del olvido,

así cuando aún

luchan por no verse a sí mismas apagar.


Quizás sí esté   l o c o .

Quizás, sea un desquiciado cuerdo del atar...

Tal vez no vea mis venas sangrar,

cuando sueñe sobre doncellas montadas en pegasos.

Tal vez, no me quite el reparo el pensar,

¿Y qué pasará con mis suspiros?

Cuándo me abrace la muerte...

De repente,

No me materializo sino como una cadena eterna de palabras:


Guayaba, Ferrocarril y de repente Azafrán.

Solo un poquito de Azafrán, para que no perjudique a mi Tiniebla.

Durazno, Sangrando y Melocotón.

Porcelano Pormenor del Pormedario.

Fizcarra, Birotrón y Remunicencia.

       Quirujo, botánico y luminiscencia...



Quizás ya me pasé.

Solo un poco, en verdad.

. . .

La verdad seguirá siendo.

Un océano inalcanzable de azucenas.

domingo, 15 de julio de 2018

D. Judos: Parte I


Un hombre ciego camina tropezando.

Su chaqueta es bermellón de coágulo,

aunque bien el cielo se vea negro como un mar de tinta

De rra Mada.


En su cigarrera, abundan víboras marrones,

de deshilachados presentares interiores.

Escupen humo mientras tragan candela para

sobrevivir 

la corta vida que empiezan cuando se disponen a morir.


El hombre, de cicatrizes voraces,

apaga su fuego tras sentenciar su víctima.

En el aire se respira un aroma hediondo a pestilencia.

La maldad se palpa como breas sobre el mar.


Tras la gabardina, una bala atraviesa perdida,

penetrando el ambiente sonoro como marca,

en la conciencia, los recuerdos:

Todos los momentos fallidos de dejarse ir.

Al éter aún pronto su partir.


El hombre aturdido, envaina su dragón de plata en mano.

Son seis cabidas para quemar,

de el alma de un hombre insano

su impuro despedir como 

fuentes de vasos sangrando.


El hombre corre cauteloso,

en su mirada solo hay espacio para una bestia en busca

de la misma carne que le quisieron arrebatar.

Los dientes suenan como chasquean,

tronando rabia para procesarla en fuerza.


A lo lejos, se divisa tras la niebla,

un almacén rodeado por tinieblas de maquiavélica

aurora, en otrora de memorias,

vienen imágenes de una perdición asegurada y vistosa.


El hombre galopante, 

hecha vapor de azufre al respirar.

En su mirada,

porta el fuego de la hambruna que lo impulsa a

conquistar

su miedo de dejarse ir en cóleras corporales,


Abre la puerta, golpea las sombras que inundan el depósito.

Entre cajas de origen inconexo,

un sonido toma pretencioso protagonismo en sigilo-


Escúchanse voces de cercano

parlar, mi destino corre al mismo trazo que el 

trote, de un cobarde pronto a conocer mi choque.

En dónde estás para que puedas devorar

de plomo una tormenta como garúas en lluvia

de meteoritos solitarios...


El hombre, en sus garras el fierro listo para actuar.

Sus ojos, una penetrante ilustración de abismo.

En su mano, el picaporte listo,

gira el dispositivo.

Abre el umbral.

Una voz, toce en lo que no se sabe

disfrazar, el callar con la obscuridad.


Un hombre grita, con silencio en vez de verbo-

 ¡A ti..! por qué te tuve que encontrar...

martes, 10 de julio de 2018

Segundo Versículo: El Encuentro Sideral


Mis andares, los cuelgo al hombro,

como espadas que acarreo en forma de agobio.

Perpetuo, es el intento saturado de encontrar

siempre las palabras precisas para colocar,

en la llaga las cenizas como cristales que

c
a
e
n

como garúas dilucidadas en sonrisas

amargas de saborear...


No somos ''de nuevo el hombre''.

Quizás sí, la bestia en su disfraz:

Un alma de látex, dispuesta y lista a saborear

de sus mentiras un escorzo multidimensional.

De una mirada prendida, buscando respuestas en un 

mar perpetuado de maremotos ultravioletas

De sal.

los espejos no me susurran,

ni las voces sus gritos me quieren regalar.


Me quedo solo ante la penumbra.


Y existo solo ante la injusta

representación visual de algo taciturno y abstracto...

Un aura en eminencia

Un Dragón

pronto


un encuentro  s i d e r a l .

viernes, 6 de julio de 2018

Telón en llamas


Corazón dilatado.

Y la tortuga en el pecho,
fragmentada en un millar de formas mismas

de su ser.

Ahora obsoleta como mi sentimiento
de complacencia.


La aurora de un nuevo mañana
pinta sus cascarrabias carcajares

sin gracia...


Me siento como el animal nuevo,
listo para devorar, llegar hasta los huesos,
sin preocuparme de que los mañanas,

No gritarán de nuevo.

En mi afán de cosechar, aquello que no poseo,
pero que las moscas igual anhelan conseguir
me atrevo a cantar como Venus en su boca,

quemando almas como hambre que sofocas.


Será que el amar, tan vanal como su intento de
justificar, lo que no se puede argumentar:

En estos días se besa con hilos de acero, 
prendidos de los nervios.

Ya nadie besa con besos...


Carnosos, son los ecos de lo que fue una vez,

y también son ecos las caras que no conoceré.

Serán los ecos sus historias,

que siempre guardaré.

mas quizás ya no observe.


a quién tendré...

Que rezarle falsamente, con el rosario incendiado,

para que de una nueva vez.

Salga de mi un concierto de trompetas.

Cuando en la cara amalgamada de una doncella

ya no se exhiban tanto las grietas,

que mi paso deja...

en sus miradas

quizás, algún día encontraré

alguien con quién ya no sentirse tan llano


Quizás...

Tal vez...

No sea tan malo,


En verdad.

lunes, 2 de julio de 2018

Tutorial para la Buena Suerte


¿Por qué la suerte?
Sino acompaña entonces estorba
con su ausencia.

Mientras rebota sin conciencia,
en preámbulo de lo que no nos dé la gana
de recibir.

La Dama pone reglas rígidas 
para el andar, sin pensar;
las garrafales aves rapaces
-de la holgazanería-
clavan sus ávidos picos sin piedad,
en las múltiples llagas del Trovador desadaptado.

¿Quién perseguirá,
El caballo traslúcido de la Fortuna?
No tú, si no sigues persiguiendo el sueño eterno 

Del cazar.

El azar se desliza, como su forma más concisa:
una seda fina, de cóncavos alrededores.

Una tráquea incorpórea que recorre,
como capullo al humano atento que la escuche.

Es un músculo, estirándose y remeciéndose,
creciendo, aprendiendo de sí mismo y del intento del jalar,
dejar. reposar.
como un órgano que mora 
entre los agujeros de las decisiones.

Son luciérnagas revoloteando, en un agujero negro,
buscando a quien tenga hambre de captar su luz.

A veces Nos olvidamos de que la suerte,
sino nuestra vieja amiga,
una dulce cómplice inquisidora;

anciosa de ver, una realidad apilada sobre otra,
entrelazándose, como hilanderas en la boca de un volcán.


La Fortuna.

El Azar.

La Suerte.


Más demonios que conocer.

Más amigos que conquistar.

viernes, 29 de junio de 2018

Trovadora


No sé qué escribirte.

Hoy día.

No sé si reírme de lo que incito,

mofarme de la casulidad de haberte conocido

entre todos los rostros ofuscados de Dionisio.

Entre todos los maremotos de tuétano apagados,

injustamente, antes de brillar,

quemar silueta,

tras los párpados un Sol vivo...


No sé si soy el niño encontrando 

más compañeros de juego,

o seré el demente que encuentra

cuerdas deshilachadas con quien 

deshatar los nudos sea otra acción del cotidiano.


Este mundo es de quienes lo cogen.

Esta realidad, la doma quien controle:

El ajedrez es piedras diurnas,

de Prometeo.


La norma solo afecta a los seguidores de Morfeo,

por mientras que haya soñadores.

Habrán Trovadores.

Y, mientras haya Trova,

Habrá quienes se alzen juntos.

A alcanzarla.

jueves, 28 de junio de 2018

Necesitamos Poetas


¡Necesitamos Poetas!

Que caigan del cielo, con trompetas áureas de fuego en mano.

Con alas de oro irídico, con llantos dulces de caramelo ácido

y agua...

dorada como el más dilatado firmamento.


Necesitamos poetas fieros y sin miedo.

Dispuestos a sacar la garra, contra el más osado de los tiranos

a rugirle como fieras al bravo océano

de incertidumbre...


Necesitamos Poetas.

Necesitamos voces que nos protejan

de un mundo en el que despertar, es un adiós cándido.

De una realidad en que las lágrimas se pronuncian con silencios.

Del que una ola se avecina y se controla con 

deseo.


Deseo del desdén

de ver a un Humano liberado.

Deseo de una libertad,

que nos han arrebatado.

Sin darnos cuenta nos despojan de lo que nos hace humanos,

 sin recado

Ni recuerdo...

¿Acaso me acuerdo, cuándo fue la última vez que me sentí humano?


No, y lo acepto.

...

Lo acepto,

No soy Humano, soy Concepto.

Soy eternidad disfraza

de melodía...


Soy un aire de vibración particular.

Que sabe de las palabras, el mover y de su andar:

armar estructuras como dagas a una diana

de placer...


Y es que el hombre acepta su naturaleza de humo,

cuando entre los ojos guarda espacio, pertinente,

para que la mano negra nos cierre los párpados.


Por eso necesitamos Poetas.

Necesitamos de ti.

De ti también,

inclusive de ti...


Necesitamos de todos quienes tengan,

un rasguño en el rocío, de la mirada.

Una sombra como guardaespaldas,

que no nos deje acercarnos.


Necesitamos de ti y de todos los Trovadores.


¡NECESITAMOS POETAS!


Que nos liberen del mal de no sentir...

           ..que no se callen ni se dejen influir...

                         Que de un arte libre:


Evoluciona.

El Humano Liberado.

lunes, 25 de junio de 2018

Epifanías de los No-Soñadores


La vida me da miedo.

Se alza como pájaro hecho penumbras pendientes
por descifrar.

Su horizonte no pinta,
las verdades de futuros difíciles
de conocer.

La naturaleza del tiempo me sofoca
en tanto escucho a los granos de arena caer,
uno por uno,
mientras mueve maquiavélica su mano

Trazando hitos sobre el Lar.


Aquí en la tierra, los Forajidos.
Las almas tras los gritos de aquellas sombras,
una vez humanos,
que ahora permutan en tinieblas sin forma.

Una vez fuimos todos, niños hambrientos por probar,
de la vida sus manjares sensoriales al descubrir
tierras de Dionisio en donde el ojo del paladar
no puede alcanzar a taladrar,
sino hasta que la vejez marque su paso en canas cayéndose
del rostro...


Vivimos en un mundo donde soñar sí cuesta caro
y los esfuerzos colectivos se suman como gotas en el mar.

Es un monstruo, en verdad,
la sociedad con que luchamos, la suciedad por desterrar.
No nos gusta ni planeamos conformarnos,
es un camino empedrado y duro por andar.

No nos creemos pulcros ni tampoco desinteresados.
Sin embargo sí caballeros de oro porte, 
dignos de una trova por contar.

Venimos aquí con ostentosos esplendores,
planeamos quedarnos un rato y de este ambiente:

Talar los mármoles necesarios 
al trotar... 
Quemar los cristales más ofuscados
Al virar

Nuestra atención a los más altos y esforzados pormenores,
de una secta escondida entre las sombras que ellos mismos
crean y disponen para de nosotros el tomar
los cuerpos por sucumbir al ingerir de tontas
mismas figuras incorpóreas de siempre,
no nos cansan de ''alimentar''.

Perenne la misma basura,
un proyecto comunal perpetuo, que deciden nuevamente
reincorporar a nuestras dietas, como cada ciclo cotidiano.

Se tornasola así un mundo triste y muy insano,
se conjugan los discursos derrotistas del humano,
insaciado buscando piedad alguna en pantallas sin alma.

Nos han querido engañar.
Y lo han logrado.


Mientras, mis hermanos siguen creciendo,
yéndose cada cual al espacio que le toque 
reposar. El emprendimiento no es justo y sin dolores,
el esfuerzo es medicina para el mal, que resulta gustoso padecer.
En mi mente ya viví y morí, un millar y medio de aventuras,
mal esperanzado en mi fallido intento perpetuo de sanar.

Me olvidé que en la vida existían Trovadores.
Seres míticos que viven como eternos reporteros predadores,
exhiliados del Olimpo por no caber en formas o reglas dispuestas
al azar... Rasposo paso olvidado por la fuente amable de la lógica.

Me olvidé que en esta vida hay escogidos para acciones,
grandes y poderosas en un plan, del cosmos por su control el conquistar.

Me olvidé que el cambio es manejado por estos entes.
Humanos bañados en el lodo del éter sideral.


Me olvidé que uno de esos locutores

era Yo.

miércoles, 20 de junio de 2018

Un Bostezo Sideral


La frecuencia se alza cual pájaro en alba y asunción,
raíz cúbica concentrada del fugor del viento y su volar:

Roal quiere jugar mas las aves no dejan de tronar.

Qué hacer, cuándo el boquerón asoma su vacío,
en abismo como sombrío, índice malévolo del loco
sobre el lar...

¿Y qué es el lar?
El dar alas volar para encontrar páramos,
más azucenas...
¿Y por qué siempre azucenas?

Quizás no es el hambre sino también la calma así al parlar:

El Hombre evoluciona como mariposa en mantiz de cristal.

Quizás, no sea hora próxima ya hacia el ostentoso despegar,
una manta taciturna cubre los ojos que no desean ya soñar.
La apertura, no fruncida sin antes raspar de culpa,
vuelta una tulpa pretenciosa echando espuma de su andar...

De concienzuda, se vuelve una turbia esfera de enredos,
y acecha, la cordura escaza que me embruja
aún con cándidos susurrares de un palpar humano,
palpitando saliva concreta para salvaguardar
lo que lo abstracto no cobró ya con su enorme peaje de fisuras.

No obstante el verbo corrompe, tajante,
la mente sigue sin demora.
La lengua permuta su hábito en penumbra,
sin poder perforar los hoyos en donde la verdad

Aún no quema...

aún no quema...

Aún no quema.


En verdad.

Hombre Arena. Lloras tu bajo solitario esta noche.


En tus ojos:

el color negro más profundo,
más hermoso que el vacío.

Me duelen, las muelas que resuenan

Cómo duelen, el cantar...


Me sumerjo entre, 

sombras poco enemistosas, 
como hermanos olvidados en otrora.

Me saco la costra sedosa de los ojos.

¿Quiénes somos, de nuevo?

Esa misma cara gris,

creyéndonos humanos cuando solo

metal ardiente sabemos exhalar

al suspirar...


Tu voz me mece como la historia

de cuna que solo tú y yo sabemos contar.

Como un raspar barítono de fibra,

suave, amarga...

Dulce como una llama

que se olvidó el truco para quemar

tersamente...


Acaso, en ese lugar donde me esperas,

¿encontraste la cura con que tanto anhelo soñabas?

Espero que, aunque de mis cristales,

ya no lloviznas quepan,

aún sigan teñidos de un negro afable al tacto,

como tu canto bajo sideral...


Espero que me estés esperando...

Porque no puedo lograrlo 

yo solo...

martes, 19 de junio de 2018

Primer Versículo - El Auge Sideral


El camino es un elefante perlado,

está dilucidado en lozetas amarillentas de verdoso

parlar.

Su galope son las cornetas que su trompa

bota pretenciosa, contaminando el sabor auditivo

del lar.


Y es muy truhán, el destino como rocas calientes,

en lagos vorazes de magma derretido de sal.

Arden puestas en perspectiva, volviéndose los ojos en donde,

antes aperturas carnosas -ahora nuevas fosas para reposar-

un nuevo duende Diablo al cual rezar.


Mi sangre es el medio; la penumbra, el transcurso.

La evolución se turna, como en fábula,

una dimensión moral que apaciguar,

con moralejas falsas por rellenar.


No creo que lo incierto me encierre,

en un mapa, como cárcel;

impidiéndome alcanzar nuevos trotes solo por el capricho,

clásico, de querer ver el mundo tronar.


Ahora, con armas recobijadas, el revoltijo se vuelve

mero placer del chanque sensorial.

Mi meta es seguir los pasos que entre las voces

me dislumbran un trayecto hermoso y sideral.

Mi andar serán huellas de tuétano y azufre,

llamas azucenas con aroma de azafrán;

mi mano como el lienzo,

mi acción la pintura sobre el mural.

La muralla es la sombra de mi alma en negociar...

mi libertad, sino una trova,

una leyenda 

sin goze de final.


Por fin, el hombre despierta del sueño cavernoso,

y ve las formas como las sombras engañosas que comió

en otrora...

Consecuencias de nacer en carnes ajenas del éter dimensional.


La luz perfora, es ya la hora:

El Auge Sideral.

martes, 15 de mayo de 2018

Durazno Sangrante


Toz permuta.

Letras que se convierten en ceniza,
no les concierne, el capricho azaroso del recordar-

¿Tez de luna, o azufre dulce como azúcar?
En un sabor a canela con remesón al final.
Una pastilla verde con azul que rememora.

Una voz tediosa que asombra.

Tus ojos encuentran aún,

puente entre mis suspiros, los audífonos y mis letras.

Durazno seco,
del que aún crujen mareas.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Macla


La obscuridad se alza.

Como velo negro que serpentea, en el rabillo de la mirada,

del lugar que se asoma por donde repta:

cosechando almas desde la penumbra que pena,

el corazón de algo maligno con tino fiebre

aun latente mora entre alrededores.


Al cruzar, el portal es marrón pesado que vislumbra

dos grandes ojos negros con iris morados de tiniebla.

Abajo, un ángel caído sostiene a una doncella, en decadencia:

He aquí la cena del Dragón.

La ninfa suspira ida, su último adiós de despedida,

en forma de mirar, aguantando la lágrima seca en benigna

asunción sabida del espectáculo pronto por actuar.


Dulce caramelo pimentón, 

requesón de coctéles ácidos, de paladares exigentes.

Una expresión tersa y suave que se extingue,

una risa macabra y poderosa se avecina.

En su mirar, ya no hay muchacha ni cabida para alguna,

en sus pupilas solo respirar la cal.


La bestia se libera y la destroza sin atar.

Su mente se trastorna en dimensionalidades de su ser.

El deseo toma forma de su mirada,

la locura cobra vida en su andar.

La fibrura de su cuerpo incita, el pecado original del hombre al acechar.

Su canto suspira, el esputo incoherente de una mano perdida,

buscando tregua alguna de la brava mar.


El rasguño crece pronto en tajo,

el beso evoluciona en arrancar.

 La mente se despliega de las capas de humanidad

que no le consta quitar, para presenciar mejor los actos,

sin equipaje que llevar.


Al final del día se sientan los Trovadores.

Los eternos que perduran mediante por siempre moran.

Los páramos del tiempo y de su azar.


Se quedará tu sonrisa derretida, conmigo,

en mi alma y como cicatriz por descifrar.


Se quedará la risa de tu sombra.

La ternura de tu maldad.

jueves, 15 de marzo de 2018

Recordatorio


Hace mucho, que no venías a pernoctar.

Hablar, sé, que quieres verme reposar.

Retaso, un letargo período por olvidar,
quemar, en su falsa idea, de que la vida humana es mejor,
con los ojos bondadosamente vendados.

Como venados, persiguiendo la aguja en el pajar.
Canallas, quemando leguas tras el paso al conquistar.
Como plaga, el hombre deja su huella en sus roncares.
Ecos de quien se alimenta del alma del caído.
Vencido, el espíritu lánguido del ímpetu:
el arma secreta de quien está dispuesto,
nuevamente

a sanar.

martes, 20 de febrero de 2018

El tiempo y su manera caprichosa de sanar


Las balas rasan, rozando las muescas de la sien.

El aire se torna perpendicular

al ángulo volteado en vertical

del eje del arma de visión,

que se empuña en el momento

de mandar al azar a matar.

Va, otro soldado cae, 

rendido en su trinchera y por sanar

falsamente, se

ocupan los espacios de reposo más cercanos.

¿Será esta otra de esas?

Una repetición a secas, que perturba,

una música ominosa, que todos portamos en la nuca.

Porque la carne hoy se siente, como se sabe,

extra pegajosa y reseca.

Débil, tienta que jala, el destino destripando

a la bestia de todos, sus cometas, todas las estrellas yodadas...

Los colores saben que se pudren, cómo marchitan

los pétalos en la gema del tiempo, en cada reflejo,

una historia diferente por contar.

Otra vida que cocinar, a fuego lento,

en las brasas de una reencarnación constante;

al punto, en su punto, llega a conquistar

la forma que precede al carbono sideral:

una arcilla tosca

pero paciente en su migrar.

jueves, 15 de febrero de 2018

Colibrí volando en firmamento


Los kilómetros queman, como Cícero sin voz.
La distancia marca, su trocha en recorrer
mis páramos de mente más lozanos.

Anacoreta, un nuevo dolor crece como
una nueva enjundia por conquistar,
un terremoto que comprender:
Un cataclismo que suena,
como botella rompiéndose en cristal.

El sol de hoy, negativo en tanto su brillo
no opaca tu recuerdo…
Me susurra que esperar
es de los hábitos mal sanos,
más calmados con recompensa áurea en su
colofón,

mis palabras saben como el tacto
que se vuelve esquivo.
El adiós es como un arcoíris negro que nace;
un cielo, de lo más simple y sideral.

Tan solo para apreciar,
aquello que logré saborear,
pero que el espacio me arrebató.

Ahora, consecuentemente,
qué más queda, por realizar?
si no son poemas, que despidan dagas de memorias.

Espadas, puñales, balas,
cada beso rememorado, es un infierno que
me gustaría

Volver a agazapar

miércoles, 14 de febrero de 2018

Roalmoal



El humo crece a la par

que la mentira se acongoja, añeja.

Se percibe como una realidad objetiva,

siempre cambiante, perpetua

una hojuela de oro que reluce en todos sus ángulos:

la mar de la vista que se viste, en sus ojos más cerrados,
Más profundos.
Encerrados en la ilusión humana del crecer.

No estoy aquí para botar epifanías ni

empatía fingida por saberse, incipientemente

Humana, la mente más carnal se muestra

Como su versión más minimalista y voraz.

Las estrellas me cantan y lo siento,

una sombra toma y lleva me a otro plano.

Seré el Fuego de Aristóteles?

O acaso es mi destino obscuro ser

el Leviathán de Rousseau.

Solo sé que las fibras táctiles del espacio hueco me susurran:

no soy dueño del eje matriz del Todo sobre la Nada blanca.

No tengo, en mi palma, las epidermis como médula osea de

mis sentidos en película carnosa-

No quiero, que mis años se acopien en socorra.

El Niño, abierto en su hueco de mente,

un Universo vacío de tristeza y sinandar.

El Anciano, aún hambriento,

pronto

próximo el despegue, el ocaso fugaz.


viernes, 2 de febrero de 2018

Cabellos Candela


Chica de Fuego.
Piel más prendida
que la mejor cosecha
del averno.

Te escucho deleitar
a los más desviados de los diablos
con tu raspar cándido de esos

Cabellos de arpa, cómo suenan, 
como besos de arsénico en pleno ascenso.

Movimientos de cadera, coqueta
De un maremoto, cometas,
su trote son pasos de palma y baile

Fina.

Lejano en tanto extrapola
su tacto a quienes logran cautivar 
su malicia.

En su mirada, avaricia.
Se aglomeran las trincheras, ahora residencias,
de tantos que osaron faltar le
El respeto de su porte.

Gata pulida, tus cabellos son de acero.
Luna poseída, tu horizonte dibuja agradables
sombras para emborrachar
Me

Siento atrapado
entre los escombros de un incendio
y las cenizas de un mar seco.

Libera
Mi espíritu oscilante de tu engancho.
Dame la llave, que aún no existe, por rechazar,
sangrarla por mis poros 
para que exista en nuestra realidad.

Así será:
Las estrellas en la mañana al conquistar.
Las montañas en los ríos por errar
Este mundo en formas aún no concebidas y que,

Seguramente, aprender, soberanamente

Deberíamos domar.


miércoles, 31 de enero de 2018

Quiero salir


Izquierda se gira, el camino bifurcado.

La penitencia humana de prenderse

como hilo tras narrativas, en venus atrapa moscas,

seduciendo con sacarosas a las inocentes

revoloteando mientras creen encontrar oasis al pisar candela.


La risa es saboreada, como si los colores

No fueran tan plásticos

Esos recipientes en donde la tiranía del amar

No juzga, una condena sin bases para afirmar.


Los Dioses se entremezclan, con las mismas bestias

que en eones ajenos juraron exterminar.

Los demonios se visten

en mejores sedas, que las élites nocivas tras la celosía.


Mientras, esperamos en un lobby hecho de poros,

paredes no de mármol mas de carne

respirando humos reciclados,

como si no hubiera aire tras esa ventana

siempre oscilante e inalcanzable

para el raspar de mi palma...

jueves, 25 de enero de 2018

Aliento Profundo


Origen de la ira.

Argenta onírica que ataja

las grietas más profundas del corazón.

Es una vaina de mielina que protege,

esos recuerdos cuyo sabor se comparan al acariciar de una bala.

Miro hacia dentro y escucho

un sonido estático con golpeteos ritmados,

una voz taciturna y frágil que no es mía.

Tal como dice, en las historias tras canciones,

El demente está en el cristal...

Yo solo quiero

que las arañas dejen de caer, tejiendo como enredaderas

cadenas en tanto mi cabello carece de espacio para sacudir

Sé, enseñanzas que han habido y por tiempo que no habrán,

se estanca la mirada en mirar siempre el mismo reflejo del umbral.

No quiero pecar

de imitador ni de pirotecnia,

no quiero que mi mirada clave puñales

en tráqueas que mis manos,

aún no se han atrevido a conocer.

Y, si estoy destinado a sucumbir ante el escorcho,

mejor que en vientre haya caldero bien alimentado,

por tanto carbón nefasto,

que la posibilidad notoria

de ahuyentar a los entes del bosque

con mi humo bermellón de cianuro azafrán.

Tinieblas & Candelas


Piedras diurnas son dialécticas de estalactitas

negras.

La noche se vuelve gemas que transmutan en sonido,
y mi sueño es puerto para las pesadillas más grotescas.

Huyo, recóndito, 
extendiendo mis alas peladas por el aire desértico
de un cielo azafrán y turquesa

sin piedad.

El maremoto de corrientes azota sin misericordia.


Omnipotente, la obscuridad reclama

la tierra subyacente en cada corazón valiente,

y cada jardín áspero se vuelve una prosa calcinada.


Soy la gama. El rayo. La calamidad.

Soy el humano que devora la sombra de su esencia.

Y, satisfecho excreto 

lo que mi orgullo me permite procesar en nutrientes.

No hay punto en quemar puentes cuando

el agua misma puede corroer los pilares.


No me quejo así, 
de las caras que dejo atrás,
postradas, los golpeteos en eco rebotan
como murciélagos ciegos encelados, atrapados dentro de
las tinieblas cálidas de la caverna, que deciden llamar hogar.

Mi casa es el ángulo ciego
entre la yuxtaposición de mi mal y mi mirada.

Gritando así, exprimo mi alma
exánime con la esperanza
de conseguir otro arremeter de adrenalina.

De emoción, de placer...

de humanidad.

sábado, 20 de enero de 2018

Esputo Coherencia


No soy huérfano ni emigrante,
tampoco huyo de ninguna guerra,
al menos, ninguna que puedan agazapar mis manos.

No obstante, sigue así mi espíritu delirante,
dibujando círculos de humo en el cielo
mientras observo a las nubes quemar crisálidas...

La vida, pelar sus capas, frutas, centellas.
La muerte, sufrir lo placentero 
del ver la luz.

Y es justo eso mismo, la costra dorada,
el ave que silba las melodías de arena.
El cielo escupe y no sabes qué hacer, plasmado
ves al tiempo deshilacharse en muchos cajones.

Sabes que es un mundo solitario,
sabemos que son voces, las tumbas.
Son azules azufres, zafiros.
Rubíes, magma caramelizado para empalagar.
Empalar, las cosechas de tinieblas que no nos dejan escapar.

La mente es entonces.
No más que otra simple coladera.
Y mis nervios son extensiones de la parte de mi alma
designada a ver lo que mis ojos son muy torpes, 
¿inocentes?, para ver.

Mis años coagulan en metaformas de lo que soy.
Me vuelvo, progresivamente, no mejor que el caleidoscopio sideral,
y mi océano no se sabe conceptualizar 
entre tanto maremoto.

Si todos hablan al mismo tiempo..
...qué se puede esperar.

Todo pasa por una razón, 
perpendicular a la sombra de la suerte.
Y puede que seas más ciego
pero jamás un pensador pasajero.

Ahora el telón se cae.
Ahora el público grita y marcha.

Ahora la noche cae.
Es hora de ver al cielo sangrar.

Ventisca soñar


En la posada
las campanas rechinan contra el viento 
anacoreta.

Coqueta, entra la luz,
por los corchetes que dibujan
las sombras de los árboles al graznar.

Opuestos al solar, 
las sonrisas de recuerdos cándidos,
caen como lluvia congelada:
cristales que reflejan, ostentosamente,
todos los lados más amargos del sol.

Somos solo, así, piezas, muebles.
Un aire entremezclado que conlleva,
los años como hojas en torbellino, ligero, sutil.

Sofisticado en tanto no se sabe dominar,
sin perforar tantas sombras duramadre.

De los berrinches caen, en avalancha,
los caprichos hechos a luz de luna llena, 
y, en los calderos de remordimiento,
arde tajante la pasión 
de un deseo demasiado voraz

para realizar...

Así, camina y  se desliza, su presa,
la lengua humana.

Sus ojos nacientes en la nuca
plantan una expresión de cuchillo 

Hacia el umbral.

martes, 16 de enero de 2018

Hermanos


Dos colores.
Uno rojo y uno azul.

Dualidad de polaridades opuestas
mas cocidas a la cambiante sombra de su Sol.

Son las hileras de una configuración permeable,
maleable, la red de neuronas que produjo
dos supernovas en asunción.

Sin dejar constancia ni rastro,
el destino marca tajante así su marcha

y de las huellas, de sus pisadas crecen
árboles de magma dispuestos a frutar.

Los dos cometas diluyen un camino bifurcado,
y la posibilidad dividida en su mitad perfecta

les dibuja evidencias de un final trascendental.
No les conviene divagar...

..tanto tiempo en el abismo.
Una obscuridad que se vislumbra mejor

en las tinieblas personales, las cicatrices mal cocidas
que gritan en cada una de las miradas.

El Dragón y un Hipogrifo.
Una leyenda de hermandad.

Aún vigente por nacer,
aún ansiosa por quemar.

miércoles, 10 de enero de 2018

Con dientes afuera


Hay sangre, chorrea como cenicero empedernido

desde el acantilado de mi sombra perpetua.

Me vislumbro a mí mismo

como la silueta, y, a su vez la mano

el Dibujante sideral.

Me veo como el monstruo que quise ser

y la abominación que soy ahora.

Me percibo como el niño, ya despierto,
                     no le quedan lágrimas para llorar
a la vez el anciano,

un árbol tortuoso y corrugado,

ese que el tiempo

se olvidó de acordarse de borrar.

Somos todos, pues,

nueces sin cáscara interna tras

romper todas las facetas el ser se postra frente a sí

mismo, es el destino que mueve las tuercas como

sedas que queman en el regazo de un sol mal corazonado.

Quiénes son, por consiguiente, si no las estrellas,

aquellas que su canto ha permutado al humano en cristal.

Quiénes sino los trovadores, para romper la lírica de

una mente apaciguada como fuegos prendidos a base de cal.

Quiénes si no son los humanos,

para ver la gran Guerra, aquella que jamás con armas ganarán.


Algún día, todo lo que vemos,

por siempre y desde entonces será:


No más que estalactitas de Epifanio,
listas y dispuestas
a vernos andar y andar...

Hasta que el Sol vuelva a nacer negro.

miércoles, 3 de enero de 2018

Cuenta Regresiva


Amanece

los colores se sienten distinto,

aunque tanto familiar...

El aire se vislumbra como la promesa de una calamidad

controlada, subversiva.

Y entre esas brisas brillan, como reflejos,

las capas de las voces,

que anticipan una ola gigante que arrasará,

a todos quienes en su corazón alberguen

Más manchas auto pronunciadas

que razón...

364

El tiempo empezó, oficialmente.
La película está ya,
rodando en su propia fuerza y motivación.

364 
Oportunidades para transformar,
como arcilla mis heridas, hasta convertirlas armadura.
Y, con cada batalla conquistada,
Rescato un poco más de luz, para otorgar,
a aquellos que en su vida

jamás olfatearán las estrellas...

364 días.
364 noches por domar,
tratando de dormir sin que los espasmos
de un cuerpo de por sí ya sobrepoblado,
hagan su presencia 

cuando los pensamientos dibujan la silueta de mi voz.


4 años
Y el futuro se asoma como la promesa sensorial
de un cambio majestuoso y radical.
En que la vida por fin sabrá,
de todos los colores que al infierno piscodélico

le gustan vomitar cuales cepas de fuego.

Poco a poco, mejoraré como una estrella 
entre la noche de un eclipse perpetuo.
Y vendré a verme en días pasados 
como otra piel colgada para secar.

Seré un reptil de vapor que viajará
a todas las películas que siempre quiso vivir,
pero no pudo por estar arraigado a sus carnes.

Viviré y seré vivir,
por el mero placer irracional e insensato del soñar.
Y, con esfuerzo lanzaré arpones a los astros,
para que nunca más mi Tierra pase épocas obscuras de antaño.

Y así las almas cuentan...
las historias peripecias de tantos héroes...
..mártires...

¿..cuáles son tus armas..
por domar?

.
.
.

Un cuerpo de hierro, 
que no se quiebre ante el frío de la Noche.

Una voz melodiosa y estridente,
que resuene como orquestas entre las calles.

Mis palabras, como espadas,
y mis creaciones como mundos en catapulta.

El arte noble y caballero,
de saber dirigir tu ejército y fuerza a la victoria.

Un ojo ávido y rabioso,
que sepa contar las verdades más amargas con belleza.