Izquierda se gira, el camino bifurcado.
La penitencia humana de prenderse
como hilo tras narrativas, en venus atrapa moscas,
seduciendo con sacarosas a las inocentes
revoloteando mientras creen encontrar oasis al pisar candela.
La risa es saboreada, como si los colores
No fueran tan plásticos
Esos recipientes en donde la tiranía del amar
No juzga, una condena sin bases para afirmar.
Los Dioses se entremezclan, con las mismas bestias
que en eones ajenos juraron exterminar.
Los demonios se visten
en mejores sedas, que las élites nocivas tras la celosía.
Mientras, esperamos en un lobby hecho de poros,
paredes no de mármol mas de carne
respirando humos reciclados,
como si no hubiera aire tras esa ventana
siempre oscilante e inalcanzable
para el raspar de mi palma...
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