martes, 16 de enero de 2018

Hermanos


Dos colores.
Uno rojo y uno azul.

Dualidad de polaridades opuestas
mas cocidas a la cambiante sombra de su Sol.

Son las hileras de una configuración permeable,
maleable, la red de neuronas que produjo
dos supernovas en asunción.

Sin dejar constancia ni rastro,
el destino marca tajante así su marcha

y de las huellas, de sus pisadas crecen
árboles de magma dispuestos a frutar.

Los dos cometas diluyen un camino bifurcado,
y la posibilidad dividida en su mitad perfecta

les dibuja evidencias de un final trascendental.
No les conviene divagar...

..tanto tiempo en el abismo.
Una obscuridad que se vislumbra mejor

en las tinieblas personales, las cicatrices mal cocidas
que gritan en cada una de las miradas.

El Dragón y un Hipogrifo.
Una leyenda de hermandad.

Aún vigente por nacer,
aún ansiosa por quemar.

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