Mis andares, los cuelgo al hombro,
como espadas que acarreo en forma de agobio.
Perpetuo, es el intento saturado de encontrar
siempre las palabras precisas para colocar,
en la llaga las cenizas como cristales que
c
a
e
n
como garúas dilucidadas en sonrisas
amargas de saborear...
No somos ''de nuevo el hombre''.
Quizás sí, la bestia en su disfraz:
Un alma de látex, dispuesta y lista a saborear
de sus mentiras un escorzo multidimensional.
De una mirada prendida, buscando respuestas en un
mar perpetuado de maremotos ultravioletas
De sal.
los espejos no me susurran,
ni las voces sus gritos me quieren regalar.
Me quedo solo ante la penumbra.
Y existo solo ante la injusta
representación visual de algo taciturno y abstracto...
Un aura en eminencia
Un Dragón
pronto
un encuentro s i d e r a l .
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