martes, 10 de julio de 2018

Segundo Versículo: El Encuentro Sideral


Mis andares, los cuelgo al hombro,

como espadas que acarreo en forma de agobio.

Perpetuo, es el intento saturado de encontrar

siempre las palabras precisas para colocar,

en la llaga las cenizas como cristales que

c
a
e
n

como garúas dilucidadas en sonrisas

amargas de saborear...


No somos ''de nuevo el hombre''.

Quizás sí, la bestia en su disfraz:

Un alma de látex, dispuesta y lista a saborear

de sus mentiras un escorzo multidimensional.

De una mirada prendida, buscando respuestas en un 

mar perpetuado de maremotos ultravioletas

De sal.

los espejos no me susurran,

ni las voces sus gritos me quieren regalar.


Me quedo solo ante la penumbra.


Y existo solo ante la injusta

representación visual de algo taciturno y abstracto...

Un aura en eminencia

Un Dragón

pronto


un encuentro  s i d e r a l .

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