miércoles, 20 de junio de 2018

Hombre Arena. Lloras tu bajo solitario esta noche.


En tus ojos:

el color negro más profundo,
más hermoso que el vacío.

Me duelen, las muelas que resuenan

Cómo duelen, el cantar...


Me sumerjo entre, 

sombras poco enemistosas, 
como hermanos olvidados en otrora.

Me saco la costra sedosa de los ojos.

¿Quiénes somos, de nuevo?

Esa misma cara gris,

creyéndonos humanos cuando solo

metal ardiente sabemos exhalar

al suspirar...


Tu voz me mece como la historia

de cuna que solo tú y yo sabemos contar.

Como un raspar barítono de fibra,

suave, amarga...

Dulce como una llama

que se olvidó el truco para quemar

tersamente...


Acaso, en ese lugar donde me esperas,

¿encontraste la cura con que tanto anhelo soñabas?

Espero que, aunque de mis cristales,

ya no lloviznas quepan,

aún sigan teñidos de un negro afable al tacto,

como tu canto bajo sideral...


Espero que me estés esperando...

Porque no puedo lograrlo 

yo solo...

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