viernes, 29 de junio de 2018

Trovadora


No sé qué escribirte.

Hoy día.

No sé si reírme de lo que incito,

mofarme de la casulidad de haberte conocido

entre todos los rostros ofuscados de Dionisio.

Entre todos los maremotos de tuétano apagados,

injustamente, antes de brillar,

quemar silueta,

tras los párpados un Sol vivo...


No sé si soy el niño encontrando 

más compañeros de juego,

o seré el demente que encuentra

cuerdas deshilachadas con quien 

deshatar los nudos sea otra acción del cotidiano.


Este mundo es de quienes lo cogen.

Esta realidad, la doma quien controle:

El ajedrez es piedras diurnas,

de Prometeo.


La norma solo afecta a los seguidores de Morfeo,

por mientras que haya soñadores.

Habrán Trovadores.

Y, mientras haya Trova,

Habrá quienes se alzen juntos.

A alcanzarla.

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