Corazón dilatado.
Y la tortuga en el pecho,
fragmentada en un millar de formas mismas
de su ser.
Ahora obsoleta como mi sentimiento
de complacencia.
La aurora de un nuevo mañana
pinta sus cascarrabias carcajares
sin gracia...
Me siento como el animal nuevo,
listo para devorar, llegar hasta los huesos,
sin preocuparme de que los mañanas,
No gritarán de nuevo.
En mi afán de cosechar, aquello que no poseo,
pero que las moscas igual anhelan conseguir
me atrevo a cantar como Venus en su boca,
quemando almas como hambre que sofocas.
Será que el amar, tan vanal como su intento de
justificar, lo que no se puede argumentar:
En estos días se besa con hilos de acero,
prendidos de los nervios.
Ya nadie besa con besos...
Carnosos, son los ecos de lo que fue una vez,
y también son ecos las caras que no conoceré.
Serán los ecos sus historias,
que siempre guardaré.
mas quizás ya no observe.
a quién tendré...
Que rezarle falsamente, con el rosario incendiado,
para que de una nueva vez.
Salga de mi un concierto de trompetas.
Cuando en la cara amalgamada de una doncella
ya no se exhiban tanto las grietas,
que mi paso deja...
en sus miradas
quizás, algún día encontraré
alguien con quién ya no sentirse tan llano
Quizás...
Tal vez...
No sea tan malo,
En verdad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario