lunes, 12 de diciembre de 2022

Chaos Mantra


A path that

in nexus lies,

upon the quiet

horizon.


A paper plane

always

set on fire,

by its motion...


Among the passing

of times:

By blazes,

set the stones.


The sole dawn,

from forever,

together,

turned to air


once again...


It begins...

all erosion

as it melts.


Layers holding

together

my cuirass, that just

breaks

into pieces while

being taken,

in

soft silken touches

from

the breeze.


It's intoxicating,

nevertheless,

ruthless

all the same,

and relentless

evermore:


A spiral connecting

my twisted past,

and future presents.


Tongues that speak,

from simple words,

a forbidden message

that foresees

shadows again

from the meadows.


And...


Ancient Dragons

dying,

lonely,

from the sorrow

and the cold,

of hostile altitudes,

once crossing

that last


Beyond.


Shocking, 

as to breathe,

two copies of

life as it

oxidates;

what's remaining

and

what's empty

once it's left.


And to keep dying

is too, trying,

to see and to

find out...


Just who and how 

or which time

to know now,

in what soul,

all eventually,

will blend.


And manage

to discover

a cozy desert to


persist.


As we're all turning to


asleep.


Once blinking,

all ears awoken;

from perpetual riots,

the corruption,

misdirections,

silhouettes:


A known collection

of the same ol' fears.


Once a truth,

bland,

but surely branded,

into broken


soldiers chosen shoulders;

then reality,

perplexed,

but unprovoking...


Again arisen. 


Unto the self-reflecting sea.



For us all


to sprint together


into the commotion.



And kill all locomotion.


As we drift together


into abyss.



Us brethren


all again.


Reflections of a


same prism,


all the same.



Made matter by


brothers,


of the sharpness,


derived the particles,


separating us


from afar.



Once again...


jueves, 24 de noviembre de 2022

Pasos tomados sobre el azar

 

El espiral adamante

quema su visión

cortante 

nublada.


Es esperpento

el que se alaba,

a los aires, hacia los cielos;

nunca inquieto, suficiente

para sangrar las palabras

necesarias...


Te derrites o derrotas;

las locuras perdidas de una euforia,

previamente apuntadas

sin avaricia

ni maldad.


Todo lustre y poco esclavo,

mientras reposo mis resagos

como faros.

Y los pulen

las moléculas 

de polvo

que los abrazan

desde antaño.


Es la verdad puesta 

en mármoles deshonestos...

Se así pudren así al sol

ya las carcasas,

y las corazas

encarnadas en tornasol

del girar perpetuo de una

mirada,

puesta sobre el final de

una ilusión

inspeccionada.


Un espejismo

vuelto gloria.

Canciones aceitadas, cual tronares,

y cascabeles rechinando

entre las sombras.


Es la patética

indisposición del alumbrado,

recatar los presagios

de un abismo

bien alimentado...


Es hora pues

ya de avanzar

la yegua por el camino

mal intencionado.


No apedreado sino antes,

descifrar los enigmas del enano.


Ese que llano yace

quemando las huellas hacia el establo.


Y mis trompetas nunca quietas

quiebran cumbres de sus llantos.


Girando espinas sincronizadas

contra mi tacto.


Historia incinerada, junto a todos

los pobladores de sus fallos.


Ya no es tiempo

de crisis mas de

indescriptibles raíces

de sulfato.


Un saturar perpetuo

que no presenta, sé

que de sus vidas pasadas

los ecos han de hablarnos.


No son laberintos

indistanciados de

puertos amables para el caobo.


Crecer demora y de sus frutos:


Una intriga.


Una trocha.


Una perdición.


Una escoba.



Quizás de nuevo mire,


hacia el olfato.


Y de mi calmo,


surjan nuevas formas


de equilibrarnos.


El sanarnos.


domingo, 13 de noviembre de 2022

El final de la cuerda no siempre es un nudo.

 

Caminando hacia un destino,

sin trocha.

Ni sentido.

Pero siempre en altruismo

con uno mismo.


Sintiendo el sosiego

de lo aprendido.

Quemando cual tajante,

la lección

en el altiplano.


Desde los escombros,

la furia de un rechazo.


Y, entre tiriteos espirituales

yace

la semilla de un hallazgo.


No es sino, la oportunidad

de crecer cual culebra,

sobre

las cornisas...


entre las brisas,

he de arder,


entre pisadas,

las tejadas también;

temblarán, desde sus risas

hasta el alquitrán.

Negro como la sombra

de un Huracán.


La protuberante quijada

de una escalofriante

anti-virtud inquietante.


Esa misma que me deja

contemplando las formas y texturas.


De todos los rezagos marchitados,

que dejan mis errores al pasar.


En sus esfinges,

mi columna escarlata,

quién se esconde,

quien se humilla

mientras diluye,

mis llantos malnutridos-

y si bien,

no mal intencionados,

sí humoríficos

por sus calvarios.


Entre sus brasas,

los estropajos.

Desde la cúspide, mi mirada:

Observando la penetrante

presencia cósmica

de las consecuencias de mis actos.


En una retrospección perpetua

perturbante.

Deslumbrante en tanto

no se presenta,

pero sí que increpa...

desde su cueva,

todos los parámetros

de la conciencia.

Madre,

como circuito hecho

una placa implacable

pero amable.


Me deja introspección sobre mis pasos

pero jamás, poder de acción, en el hartazgo.

Y ni hablar del prevenir, del impacto innato.

El constante chocarse mientras se elude.

La perdición constante mediante

no me quedan sino, los ascos,

tras el hastío

de ver la misma piedra

en la esquina del retablo

que deambulo.


En cuerdas dando círculos,

buscando tregua,

de una guerra que yace no sino,

ya no en el establo,

en la posada,

de la Noche.


Una oportunidad.

La pepita de oro

entre girasoles calcinados.


Una chance del romper

las repiticiones del antaño.


Quién sepa y ya sabremos,

cuán lejos habremos

el llegar...


Una vez cruzada esa puerta

al final del estatus.


Una vez muerta la estatua.

Y nacido el Hombre.


Una acción perenne ensimismada.

Emocionada por sus pasos.


Mirando hacia el futuro

que trazamos.


domingo, 30 de octubre de 2022

Agua hacia el barranco. Flores y las cenizas desde Mayo.

 

Sirve quemar

para la trocha que

no se esconde, sino se exije arder

más fuerte antes

sin pretender


destruir

lo que se impone ante lo

inminente.


De una muerte,

su pecebre

hecho carnes sapientes.


Una mentalidad,

una cantidad neuronal

en son de danzar.


Su baile electrostático,

contacto

ambiguo pero pautado,

entre maremotos de

decodificaciones

sensoriales


nerviosas...


Y una conciencia,

ostentosa,

postrándose como lienzo

en la mirada.


Es la ilusión

de la humanidad vuelta

una película

palpable.


Mas ahora envuelta en

la simulación

contagiosa.


Se denota una realidad

trazada

con limítrofes

poco bien racionalizados.


El fin se acerca en tanto

se predica

su presencia.


La gente está anciosa.

Las cosas, potencialmente,

caos bien marginado

en discordia.


Es hora.

Deja de ir.


Párate ya.


Es hora de mirar.


miércoles, 19 de octubre de 2022

Hambre de Saber


Volando en asunción se posa

la paloma, en éxtasis de premonición,

cardíaca y constante, en melanoma

color negro como tomas


un retaso de películas de otrora.


Doradas pules

tus palabras, como plumas

como dagas.


Se nutren de dulzura, mas se corta

en premura,

una copa de vino color lujuria,

por discordias como ninguna...


Es el estigma impreso

en la partitura:

un papiro expreso en

fuxia,

locomociones de ultratumba.


No es, nuevamente

una quimera aislada;

un ratón, quizás, atrapado,

ensimismado para entablar

una misión burocrática, pero


diplomática.


Entre el ascenso de un siniestro

pero honesto

intento humano del crecer.


Somos teclas pues,

al parecer

y quien toma el cargo,

finalmente,

no es sino el estrépito del

relámpago carnoso del cerebelo;


quien dicta quién difunde:

las palabras dentro del eco permanente.


Sin embargo no es ya sino fractura.

Y la furia se entre escapa de

las brasas,

un calor que derrite vínculo nervioso

y tangente tangible desde las ventanas.


Un final se aproxima y no se alcanza,

no sin antes

identificar:


Quién es sabio y quién...


Tira sus cantares

siempre...

hacia la ruma.


Envuelta en llamas sin intento

de apagarlas.

sábado, 23 de julio de 2022

La Disforia del Perder


Hermano,

Amigo,

Campeón.


Es hora de honrar

esas viejas brisas azarosas

con nuevas paciencias vespertinas.


Cambia la cara de otrora

hacia la derrota,

y porta una de porte digno,

dentro de la euforia,

es una promesa,

de ser un ser refinado

en su dominio.


Un Hombre de Acción.

Un ejemplo:


Hecho maniquí.


El escribidor

como cuestión omnipotente,

ya no escriba sapiente.


Es hora entonces

de coger la pluma en asunción.

Hora de esculpir las victorias

de esta nación y su disforia.


Marcha,

por los lares,

 de la discordia.


Protege

tu mente a toda costa.


Desenvaina.

Empuña.

Emputa.

Como retumba

la Furia.


Es una cuestión

de misericordia.

Pero también,

de tutelas...


La Guerra no solo ya empezó.

Ya empeoró.


Los tanques de carne están,

lamentosamente postrados en nuestros

frentes más osados al azotar.


Enemigos

como gaviotas en el mar.

Munición

como notas de canción de cuna.


Decibel.

Que Explota.


Coge otra trocha.

Escoge una nueva derrota.


La evasión no es pecado

sino traición de un pescado que murió

en la red sin un amigo a quien salvar.


Porque nunca es cuestión,

pues, noble vasallo,


De morir matando si es que morir,

es vivir sin pasión al presionar...


Ese mismo botón.


Y ver todo esto de nuevo,


Volver a empezar.




.

.

miércoles, 6 de julio de 2022

Libertades Prestadas

 

Regañando,

entre los dientes, un enjambre

de sensaciones:

un atelier de percepciones.


Escondiendo

el orgullo

a la cúspide del ángulo,

del ojo, su torcida asunción,

 hacia el horizonte,

ese en que no se vislumbra más

el atosigar constante

de la mirada tercera,

frente a mí.


Obscurecer,

la lágrima tácita,

marchita,

para que nazca como

no habida

ante el observar penetrante

del umbral.


Del.


Puño evoluciona

y

se vuelve el apretar.

El sesgo, como nunca...


gritándole.


El orgullo 

se pasó

de su química volátil

del bluff social,

en su fórmula

egocentrista,

del coqueto dominar.


La química social

explotando y

en vez de transmutarse

en flujo

tornasola en muro.


Una valla.

Una estafa.


Una combustión prolongada.

Espontánea.

Como fuga de propano

mal proporcionado...


En el espacio

diseñar

las estrellas que ya, no pronto


Erupcionar.


Volcán de vociferar.

Y

mientras tanto,


el ruido algente

de la sangre, en las yemas,

se hace más presente

que nunca

en este momento.


Mientras trato

desesperadamente

de divulgar falsedades

por

carecer de las verdades

apropiadas.


Para apaciguar.

La interacción que

hace tiempo ya caducó

y se volvió

una guerra de miradas.


Mal direccionadas.


Que.


Sin intención de aparentar,

tratan verazmente de aplastar.


Quebrantar.


Cosmovisiones como

muelas rompiendo cáscaras

de nueces con

realidades como

carne sabrosa

en tanto

se descubren nuevas formas


De dominar.



jueves, 23 de junio de 2022

Brumoso Celestino


 Vespertinoso y quejoso.

Como paria se expande

el reposo.


De su prole, una sombra que se esconde,

entre los escombros de lo que su noche formó

en un tono de azul menos tácito que el

celeste verpertino

por fastidiar, pero no aparentar


las diversas siluetas coloridas del idilio.


Es una suerte y de ella un auspicio,

del delirio del quiosco del obstino,

serpentino, el volátil escape


de entre las risas, una carcajada

emparejada jamás, se alzará sino en protesta,

un trote por tinieblas que no conoces.


Una faceta más.

Una careta menos.


Una careta más.

Una pistola humeando hechos.


El ritmo es la clave, sino es la perdición.

Entre la sazón del Diablo y el dios Falso:


''Qué representar más benigno'',

mas acción tan maligna, como corrosiva


su certeza en el flagelo del Humano,

y entre sus vértebras:


Un espinazo,

una serpiente,


una culebra de sensaciones

y una corriente.


Un haz de luz que representa

Diez mil colores y sonidos


de trompeta,

de estridente, caos perpetua


su manera de sanar.

Su terrible forma de observar...


A través de calmudas palabras

y fugaces vibraciones.


Una cara que sobresale entre el abismo

y el olvido.


Una tonalidad de azabache

más obstinadamente obscura


que las siluetas del resto.

Hechas cenizas vueltas polvo de cristal.


Es así la historia.

Una cadena de hechos y premoniciones.


Es una ostra que se abre como labios de fractales,

y adentro sus garras multidimensionales,


Un espejo rebota.

Tras otro.


Una repetición perpetua que se

manifiesta sobre el plano


y el llano,

y el obstáculo


en el medio

del altiplano.


Es la realidad hecha añicos

y ellos añicos, hechos un cándido resonar.


Del Celeste más antiguo,

que el silbar matutino ancestral del acodicio.


Nos encontraremos solos

como dos sombras mal dibujadas


en el Solar.

Y más allá...


De entre el cosmos,

una Nube,


una suerte de configuración fractal palpable.

Un hogar


Una tiniebla inolvidable.


sábado, 23 de abril de 2022

Cometa Vespertina



La sonrisa va a encararse de cara

contra la maceta de una flor que se avecina.


Regalarla es

pues, una dichosa bienvenida;

y

tras tantas paranoicas rutinas,

se empotra una disposición que

vuelve sabia a la sapiencia:


una erudita que graniza.


Así es, pues,

que el horizonte se hace grande en tanto

mi visión se nubla con tanto

llanto.

De los humos de los aires

dentro del llano

plano latente a la sombra,

que se forma

en mi mano, desnuda ante la brisa


vespertina.


Los colores mutantes envejecen

como

tonalidades conocidas


del familiar sabor azabache,


quienes ahora me susurran que ya es hora

de probar caminar más lánguido por


las nuevas rutas de otrora.


Y distinguir mi canto del

que las olas que dominan,

la cumbre de la incertidumbre


tras el umbral


del que todos temíamos

las peores mentiras malconcebidas.


No eres tú, vetusta yegua,

sino la misma amistad,

conocida.


No enemiga sino una amable Guía.


No eres otra entonces, sino la Astilla,

hasta el hastío del trovador que dictamina:


Sus andares en las leguas,

escritas sin tu tinta.


Escritas mas con las palabras

que retumban las retinas.


Sonidos que acarician a la vista...


Solo eres tú 

la que avecina.

La que toma forma cuando por fin


ya es hora.


De volar.

Cometa Vespertina.


Hermana Anciana.

Vieja sabia y erudita.


Ya es hora de deambular juntos 

Las

diversas sombras conocidas.


Ya es hora de chispear juntos 

candentes

las médulas.


Hora de prender la llama ancestral


Las Tinieblas Realidad.


Su más largo y cruel


Paradero de sensaciones.


Una nube polvorienta, hecha de calcio y tonalidad.

Colores indescriptibles, para quienes no saben

parlar, saborear, los páramos prohibidos.

Una simulación de cataclismo.

Un instante que no cambia,

pero que transcurre en el mediante

en que la Realidad se acaba.


Una pausa.

Un segundo.


Una eternidad

disfrazada de azar.


Un disparo.

Un segundo.


Una Realidad.

Hecha sombra y paz.



martes, 8 de marzo de 2022

De Soldado a Humano: Una Despedida Honesta pt. I


Carga la culata que ya espera.

¡¿QUÉ MIERDA ESPERAS?! 

   Siempre a la perpetua espera

de una señal incierta...


Desenvaina ya, joven soldado,

todos los juguetes más filudos.

Los esparadrapos que contengan

menos huecos en la Fábrica.


De la Realidad, poco se sabe,

mas se intuye

que ya pronto es hora de marchar

de nuevo,

hasta hallar

una nueva forma de armar

lo que mis conceptos hilan al sentir

todos nuestros átomos vibrar

en su orden y coherencia


caprichosos


Soy- seré, he sido y por mucho tiempo

un mismo intento persistente

pero jamás

una victoria concretada,

dictaminada

por mi perenne

e incoherente


Logro

de domar

la Realidad.


A mi antojo, y placer psicodélico, en tanto

dejo fluir la mente como escasas formas

de sensaciones, que se contraponen

como escamas en espejos de minuciosas

elecciones

de personajes.


En este umbral de sombras permanentes,

entre abismos siderales de carbono

y todas las tolerancias del

mismo cuento hipnotizante.


Mi forma física y mi ángel

nunca han estado tan separados

como desde el primer momento

en que te vi;

y sabía que mi amar

quebraría las realidades,

y que las heridas serían

los verdaderos pesos

que serían la penitencia al conllevar

hasta el abismo

y el más allá...


Ese del que siempre hablábamos

en febrero;

mientras no dábamos cuenta

a que las ondas del tiempo no son

boomerangs sino disparos al cielo...


..y, sin percatarnos llegó

El 2022

y sigo sin entender...


..cómo la mente me mintió con tanto descaro.


Que pude llegar a persistir, en perseguir

la idea de encontrar mi humanidad, entre las cenizas

y que el Fénix sería más piadoso

que el Dragón.


Pero, conjeturas siempre tuve

Mentiras siempre saldrán,

en cuanto me quede

sin nuevas formas al reconfigurar


 La Realidad

en colores familiares

en vez de intentos de desaprender


El honesto arte e intento

del hacer.


sábado, 12 de febrero de 2022

Primer Hallazgo

 

Día Uno.

Empieza el abismo y me indigno.


Exprimo la posibilidad de un hastío.

Y en perpendicular visión a mi sufrido

espejismo

latiendo mientras yerna por la paz

entre la Guerra que aún no empieza


y la que acabamos de lidiar.

Sombra Domesticada

 

Sombra taimada.


Sombra que asusta.


Sombra que se posa cual cuervo

en la mirada.


Hijo de la tiniebla, encontrarás

un nuevo hogar entre la niebla,


no en vano surgirán

todas las más antiguas consecuencias.


Como tótem que se posa,

sobra la obscuridad que ya no adorna

los pasajes entre la alfombra y alumbrado:


la caja toráxica de lo que solía llamar mi alma,

es ahora la candela de una indignación prolongada,


y en mi recinto ya no cabe ni presagio

ni almohada que sobresalga


del camino para ablandar


mi caída.


Como peso muerto

cae consigo su consigna.


Y la experiencia muta en tanto se disfraza

de pájaro en pájaro como arlequín, que se dispara,

sin rabia,


hacia la cabeza de mi mirada más profana.


Negra como el cielo que atesoran

mis estrellas más vetustas,

frías como el mismo espacio muerto que


las rodea,

en calma,

en paz,

en remota


soledad.


Es mejor conseguir el paso mientras aún se puede caminar.

Y no esterilizar los caminos,

que ya no vienen a cantar.


La melodía será lo que nos une.


La música será nuestro desdén.


Recordaré siempre nuestras urnas.

Recodaré siempre nuestro mar.


Recordaré siempre tu tristeza.

Recordaré siempre nuestra paz.