domingo, 30 de octubre de 2022

Agua hacia el barranco. Flores y las cenizas desde Mayo.

 

Sirve quemar

para la trocha que

no se esconde, sino se exije arder

más fuerte antes

sin pretender


destruir

lo que se impone ante lo

inminente.


De una muerte,

su pecebre

hecho carnes sapientes.


Una mentalidad,

una cantidad neuronal

en son de danzar.


Su baile electrostático,

contacto

ambiguo pero pautado,

entre maremotos de

decodificaciones

sensoriales


nerviosas...


Y una conciencia,

ostentosa,

postrándose como lienzo

en la mirada.


Es la ilusión

de la humanidad vuelta

una película

palpable.


Mas ahora envuelta en

la simulación

contagiosa.


Se denota una realidad

trazada

con limítrofes

poco bien racionalizados.


El fin se acerca en tanto

se predica

su presencia.


La gente está anciosa.

Las cosas, potencialmente,

caos bien marginado

en discordia.


Es hora.

Deja de ir.


Párate ya.


Es hora de mirar.


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