Caminando hacia un destino,
sin trocha.
Ni sentido.
Pero siempre en altruismo
con uno mismo.
Sintiendo el sosiego
de lo aprendido.
Quemando cual tajante,
la lección
en el altiplano.
Desde los escombros,
la furia de un rechazo.
Y, entre tiriteos espirituales
yace
la semilla de un hallazgo.
No es sino, la oportunidad
de crecer cual culebra,
sobre
las cornisas...
y
entre las brisas,
he de arder,
entre pisadas,
las tejadas también;
temblarán, desde sus risas
hasta el alquitrán.
Negro como la sombra
de un Huracán.
La protuberante quijada
de una escalofriante
anti-virtud inquietante.
Esa misma que me deja
contemplando las formas y texturas.
De todos los rezagos marchitados,
que dejan mis errores al pasar.
En sus esfinges,
mi columna escarlata,
quién se esconde,
quien se humilla
mientras diluye,
mis llantos malnutridos-
y si bien,
no mal intencionados,
sí humoríficos
por sus calvarios.
Entre sus brasas,
los estropajos.
Desde la cúspide, mi mirada:
Observando la penetrante
presencia cósmica
de las consecuencias de mis actos.
En una retrospección perpetua
perturbante.
Deslumbrante en tanto
no se presenta,
pero sí que increpa...
desde su cueva,
todos los parámetros
de la conciencia.
Madre,
como circuito hecho
una placa implacable
pero amable.
Me deja introspección sobre mis pasos
pero jamás, poder de acción, en el hartazgo.
Y ni hablar del prevenir, del impacto innato.
El constante chocarse mientras se elude.
La perdición constante mediante
no me quedan sino, los ascos,
tras el hastío
de ver la misma piedra
en la esquina del retablo
que deambulo.
En cuerdas dando círculos,
buscando tregua,
de una guerra que yace no sino,
ya no en el establo,
en la posada,
de la Noche.
Una oportunidad.
La pepita de oro
entre girasoles calcinados.
Una chance del romper
las repiticiones del antaño.
Quién sepa y ya sabremos,
cuán lejos habremos
el llegar...
Una vez cruzada esa puerta
al final del estatus.
Una vez muerta la estatua.
Y nacido el Hombre.
Una acción perenne ensimismada.
Emocionada por sus pasos.
Mirando hacia el futuro
que trazamos.
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