miércoles, 6 de julio de 2022

Libertades Prestadas

 

Regañando,

entre los dientes, un enjambre

de sensaciones:

un atelier de percepciones.


Escondiendo

el orgullo

a la cúspide del ángulo,

del ojo, su torcida asunción,

 hacia el horizonte,

ese en que no se vislumbra más

el atosigar constante

de la mirada tercera,

frente a mí.


Obscurecer,

la lágrima tácita,

marchita,

para que nazca como

no habida

ante el observar penetrante

del umbral.


Del.


Puño evoluciona

y

se vuelve el apretar.

El sesgo, como nunca...


gritándole.


El orgullo 

se pasó

de su química volátil

del bluff social,

en su fórmula

egocentrista,

del coqueto dominar.


La química social

explotando y

en vez de transmutarse

en flujo

tornasola en muro.


Una valla.

Una estafa.


Una combustión prolongada.

Espontánea.

Como fuga de propano

mal proporcionado...


En el espacio

diseñar

las estrellas que ya, no pronto


Erupcionar.


Volcán de vociferar.

Y

mientras tanto,


el ruido algente

de la sangre, en las yemas,

se hace más presente

que nunca

en este momento.


Mientras trato

desesperadamente

de divulgar falsedades

por

carecer de las verdades

apropiadas.


Para apaciguar.

La interacción que

hace tiempo ya caducó

y se volvió

una guerra de miradas.


Mal direccionadas.


Que.


Sin intención de aparentar,

tratan verazmente de aplastar.


Quebrantar.


Cosmovisiones como

muelas rompiendo cáscaras

de nueces con

realidades como

carne sabrosa

en tanto

se descubren nuevas formas


De dominar.



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