miércoles, 31 de enero de 2018

Quiero salir


Izquierda se gira, el camino bifurcado.

La penitencia humana de prenderse

como hilo tras narrativas, en venus atrapa moscas,

seduciendo con sacarosas a las inocentes

revoloteando mientras creen encontrar oasis al pisar candela.


La risa es saboreada, como si los colores

No fueran tan plásticos

Esos recipientes en donde la tiranía del amar

No juzga, una condena sin bases para afirmar.


Los Dioses se entremezclan, con las mismas bestias

que en eones ajenos juraron exterminar.

Los demonios se visten

en mejores sedas, que las élites nocivas tras la celosía.


Mientras, esperamos en un lobby hecho de poros,

paredes no de mármol mas de carne

respirando humos reciclados,

como si no hubiera aire tras esa ventana

siempre oscilante e inalcanzable

para el raspar de mi palma...

jueves, 25 de enero de 2018

Aliento Profundo


Origen de la ira.

Argenta onírica que ataja

las grietas más profundas del corazón.

Es una vaina de mielina que protege,

esos recuerdos cuyo sabor se comparan al acariciar de una bala.

Miro hacia dentro y escucho

un sonido estático con golpeteos ritmados,

una voz taciturna y frágil que no es mía.

Tal como dice, en las historias tras canciones,

El demente está en el cristal...

Yo solo quiero

que las arañas dejen de caer, tejiendo como enredaderas

cadenas en tanto mi cabello carece de espacio para sacudir

Sé, enseñanzas que han habido y por tiempo que no habrán,

se estanca la mirada en mirar siempre el mismo reflejo del umbral.

No quiero pecar

de imitador ni de pirotecnia,

no quiero que mi mirada clave puñales

en tráqueas que mis manos,

aún no se han atrevido a conocer.

Y, si estoy destinado a sucumbir ante el escorcho,

mejor que en vientre haya caldero bien alimentado,

por tanto carbón nefasto,

que la posibilidad notoria

de ahuyentar a los entes del bosque

con mi humo bermellón de cianuro azafrán.

Tinieblas & Candelas


Piedras diurnas son dialécticas de estalactitas

negras.

La noche se vuelve gemas que transmutan en sonido,
y mi sueño es puerto para las pesadillas más grotescas.

Huyo, recóndito, 
extendiendo mis alas peladas por el aire desértico
de un cielo azafrán y turquesa

sin piedad.

El maremoto de corrientes azota sin misericordia.


Omnipotente, la obscuridad reclama

la tierra subyacente en cada corazón valiente,

y cada jardín áspero se vuelve una prosa calcinada.


Soy la gama. El rayo. La calamidad.

Soy el humano que devora la sombra de su esencia.

Y, satisfecho excreto 

lo que mi orgullo me permite procesar en nutrientes.

No hay punto en quemar puentes cuando

el agua misma puede corroer los pilares.


No me quejo así, 
de las caras que dejo atrás,
postradas, los golpeteos en eco rebotan
como murciélagos ciegos encelados, atrapados dentro de
las tinieblas cálidas de la caverna, que deciden llamar hogar.

Mi casa es el ángulo ciego
entre la yuxtaposición de mi mal y mi mirada.

Gritando así, exprimo mi alma
exánime con la esperanza
de conseguir otro arremeter de adrenalina.

De emoción, de placer...

de humanidad.

sábado, 20 de enero de 2018

Esputo Coherencia


No soy huérfano ni emigrante,
tampoco huyo de ninguna guerra,
al menos, ninguna que puedan agazapar mis manos.

No obstante, sigue así mi espíritu delirante,
dibujando círculos de humo en el cielo
mientras observo a las nubes quemar crisálidas...

La vida, pelar sus capas, frutas, centellas.
La muerte, sufrir lo placentero 
del ver la luz.

Y es justo eso mismo, la costra dorada,
el ave que silba las melodías de arena.
El cielo escupe y no sabes qué hacer, plasmado
ves al tiempo deshilacharse en muchos cajones.

Sabes que es un mundo solitario,
sabemos que son voces, las tumbas.
Son azules azufres, zafiros.
Rubíes, magma caramelizado para empalagar.
Empalar, las cosechas de tinieblas que no nos dejan escapar.

La mente es entonces.
No más que otra simple coladera.
Y mis nervios son extensiones de la parte de mi alma
designada a ver lo que mis ojos son muy torpes, 
¿inocentes?, para ver.

Mis años coagulan en metaformas de lo que soy.
Me vuelvo, progresivamente, no mejor que el caleidoscopio sideral,
y mi océano no se sabe conceptualizar 
entre tanto maremoto.

Si todos hablan al mismo tiempo..
...qué se puede esperar.

Todo pasa por una razón, 
perpendicular a la sombra de la suerte.
Y puede que seas más ciego
pero jamás un pensador pasajero.

Ahora el telón se cae.
Ahora el público grita y marcha.

Ahora la noche cae.
Es hora de ver al cielo sangrar.

Ventisca soñar


En la posada
las campanas rechinan contra el viento 
anacoreta.

Coqueta, entra la luz,
por los corchetes que dibujan
las sombras de los árboles al graznar.

Opuestos al solar, 
las sonrisas de recuerdos cándidos,
caen como lluvia congelada:
cristales que reflejan, ostentosamente,
todos los lados más amargos del sol.

Somos solo, así, piezas, muebles.
Un aire entremezclado que conlleva,
los años como hojas en torbellino, ligero, sutil.

Sofisticado en tanto no se sabe dominar,
sin perforar tantas sombras duramadre.

De los berrinches caen, en avalancha,
los caprichos hechos a luz de luna llena, 
y, en los calderos de remordimiento,
arde tajante la pasión 
de un deseo demasiado voraz

para realizar...

Así, camina y  se desliza, su presa,
la lengua humana.

Sus ojos nacientes en la nuca
plantan una expresión de cuchillo 

Hacia el umbral.

martes, 16 de enero de 2018

Hermanos


Dos colores.
Uno rojo y uno azul.

Dualidad de polaridades opuestas
mas cocidas a la cambiante sombra de su Sol.

Son las hileras de una configuración permeable,
maleable, la red de neuronas que produjo
dos supernovas en asunción.

Sin dejar constancia ni rastro,
el destino marca tajante así su marcha

y de las huellas, de sus pisadas crecen
árboles de magma dispuestos a frutar.

Los dos cometas diluyen un camino bifurcado,
y la posibilidad dividida en su mitad perfecta

les dibuja evidencias de un final trascendental.
No les conviene divagar...

..tanto tiempo en el abismo.
Una obscuridad que se vislumbra mejor

en las tinieblas personales, las cicatrices mal cocidas
que gritan en cada una de las miradas.

El Dragón y un Hipogrifo.
Una leyenda de hermandad.

Aún vigente por nacer,
aún ansiosa por quemar.

miércoles, 10 de enero de 2018

Con dientes afuera


Hay sangre, chorrea como cenicero empedernido

desde el acantilado de mi sombra perpetua.

Me vislumbro a mí mismo

como la silueta, y, a su vez la mano

el Dibujante sideral.

Me veo como el monstruo que quise ser

y la abominación que soy ahora.

Me percibo como el niño, ya despierto,
                     no le quedan lágrimas para llorar
a la vez el anciano,

un árbol tortuoso y corrugado,

ese que el tiempo

se olvidó de acordarse de borrar.

Somos todos, pues,

nueces sin cáscara interna tras

romper todas las facetas el ser se postra frente a sí

mismo, es el destino que mueve las tuercas como

sedas que queman en el regazo de un sol mal corazonado.

Quiénes son, por consiguiente, si no las estrellas,

aquellas que su canto ha permutado al humano en cristal.

Quiénes sino los trovadores, para romper la lírica de

una mente apaciguada como fuegos prendidos a base de cal.

Quiénes si no son los humanos,

para ver la gran Guerra, aquella que jamás con armas ganarán.


Algún día, todo lo que vemos,

por siempre y desde entonces será:


No más que estalactitas de Epifanio,
listas y dispuestas
a vernos andar y andar...

Hasta que el Sol vuelva a nacer negro.

miércoles, 3 de enero de 2018

Cuenta Regresiva


Amanece

los colores se sienten distinto,

aunque tanto familiar...

El aire se vislumbra como la promesa de una calamidad

controlada, subversiva.

Y entre esas brisas brillan, como reflejos,

las capas de las voces,

que anticipan una ola gigante que arrasará,

a todos quienes en su corazón alberguen

Más manchas auto pronunciadas

que razón...

364

El tiempo empezó, oficialmente.
La película está ya,
rodando en su propia fuerza y motivación.

364 
Oportunidades para transformar,
como arcilla mis heridas, hasta convertirlas armadura.
Y, con cada batalla conquistada,
Rescato un poco más de luz, para otorgar,
a aquellos que en su vida

jamás olfatearán las estrellas...

364 días.
364 noches por domar,
tratando de dormir sin que los espasmos
de un cuerpo de por sí ya sobrepoblado,
hagan su presencia 

cuando los pensamientos dibujan la silueta de mi voz.


4 años
Y el futuro se asoma como la promesa sensorial
de un cambio majestuoso y radical.
En que la vida por fin sabrá,
de todos los colores que al infierno piscodélico

le gustan vomitar cuales cepas de fuego.

Poco a poco, mejoraré como una estrella 
entre la noche de un eclipse perpetuo.
Y vendré a verme en días pasados 
como otra piel colgada para secar.

Seré un reptil de vapor que viajará
a todas las películas que siempre quiso vivir,
pero no pudo por estar arraigado a sus carnes.

Viviré y seré vivir,
por el mero placer irracional e insensato del soñar.
Y, con esfuerzo lanzaré arpones a los astros,
para que nunca más mi Tierra pase épocas obscuras de antaño.

Y así las almas cuentan...
las historias peripecias de tantos héroes...
..mártires...

¿..cuáles son tus armas..
por domar?

.
.
.

Un cuerpo de hierro, 
que no se quiebre ante el frío de la Noche.

Una voz melodiosa y estridente,
que resuene como orquestas entre las calles.

Mis palabras, como espadas,
y mis creaciones como mundos en catapulta.

El arte noble y caballero,
de saber dirigir tu ejército y fuerza a la victoria.

Un ojo ávido y rabioso,
que sepa contar las verdades más amargas con belleza.


lunes, 1 de enero de 2018

Carta de despedida


Empiezo esta historia,
con un corazón diluido
en múltiples fragmentos.

Pero, sin cortar agallas a los peces,
viven más absortos y vivos por la idea
de algún día respirar en burbujas,
para ver los rayos de sol nacer entre las fibras 
de las cabezas
de las palmeras 
más empotradas por el tiempo.


Me pregunto:

¿Entonces a quién, si no es el soldado en el espejo,
le pertenecen estas carnes, tan llenas de agujeros...?

La verdad, es que te extraño,
te extraño como la niebla extraña al mar,
como un escritor añora por un nuevo dolor
que le sirva de inspiración

para ver las calaveras fluctuar entre orejas.

Las ojeras...

Marcas hediondas,
¿Sus presencias?
sobre los hilos que cuelgan de mis cortes mal suturados.

Los tardes pasan, transmutando en días que se vuelven años,
y nosotros seguimos aquí, como arañas empujadas;
sin tregua, como polvo en los estantes, 
llenos, como colores muertos en 
un cementerio
vacío...


Las caras así se multiplican mientras
mi pecho se abre bruscamente por el más mínimo tacto 
de una palma tersa y dulce.

Entonces, a quién es si no eres tú,
a quién le he dedicado tantos versos no escritos.
A quién le doy el meteorito, que he atrapado entre mis párpados.
Qué hacer si las voces 
nacen como rostros encontrados.

Hace tiempo que estoy,
deseando de nuevo,
un cruce de miradas que me lance balas.
Un fuego etéreo que queme,
pero que no deje de abrigar.


Así, te encontré,
perdida entre las nubes falsas,
que te hicieron colorear, en el piso,
mientras mirabas el cielo tras el techo.

Te vi como una flor blanca entre piedras negras.
Un riachuelo onírico y estético
yendo en contra de la corriente,
a la que había jurado jamás matar.

Te vi como un desahuciado observa al sol.
Como un poeta a la Luna.
No me arrepentí de mostrarte
mis llagas favoritas.
Pero sí me arrepiento de dejarte entrar,
si pretendías terminar yéndote 
dejando la puerta abierta...


Flor, roja y negra.
Luz, cálida y monstruosa
mente radical, su tacto, 
es seda fina tejida con fibras de lava.
Su pasión, una supernova digna de alimentar
mi

agujero negro

aún hambriento y ansioso por domar.

Una tarea digna, para una estrella tan grande,
quién logró iluminar mi océano
hasta las sombras más oriundas.
Vi las orillas que hace años
no me atrevía a descifrar.
Y, entre los escombros hallé 

Escarcha dorada para dar

Te
fuiste rompiendo mis objetos más preciados.
Pero, en las memorias perdurarán
las promesas de una posibilidad.
Y, de tus listas escribiré,
los poemas que jamás te pude dedicar.

Ahora, ya no me queda tanto espacio,
para seguir trayendo palomas heridas por el frío.

Empiezo esta nueva película,
terminando la historia,
que jamás fue
pero que siempre

Voy a recordar.