martes, 26 de diciembre de 2017

Vigía despechado


Ojos cerrados.

Mente enclaustrada, en papel.

Reflejos de mi cuerpo inundan el espacio táctil,

de mi apetito.

Sexual?

Carnal, de carne tocable al párpado abierto de la médula:

la mirada puesta en cruz, apuntando al punto ciego,

el espacio intangible a las manos desnudas de un concepto definido.


Mi hambre es, entonces,

de movimientos sensoriales del espacio sideral.

El hogar de las sombras más antiguas

por domar.


Seré entonces el elegido para conquistar,

lo que ningún hombre mortal, ha hecho por derecho,

a pernoctar?


..permutando el pensamiento directo en ascenso y hacia

el espiral, perpetuo.


Parece que aún quedan 

muchas voces por callar...

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