Es hoy, gris saliente con aguacero pronosticado.
Mañana impía de sentir,
polaridad ausente de maldad y bondad forzosa.
Somos un Rey que despierta.
Somos un cielo inundado de candelas.
Candelabros de estrellas apilados como,
arena blanca en un océano negro petrificado.
Abre paso el hambre perpetua del Sol.
La luz que toca rajando las cerdas de una hoja
inocente de pasto.
inocente de pasto.
Somos entonces, figurines hechos de cera para quemar.
Dentro del juego perverso de un caleidoscopio y el mirar,
flagelante e inadvertido del tiempo...
Basta de ritmos,
no más clichés literarios por connotar.
Detonar la apertura inesperada del cráneo dispuesto.
Qué cansancio que me da,
mira Tú,
mover las olas al despertarme y caminar...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario