viernes, 29 de junio de 2018

Trovadora


No sé qué escribirte.

Hoy día.

No sé si reírme de lo que incito,

mofarme de la casulidad de haberte conocido

entre todos los rostros ofuscados de Dionisio.

Entre todos los maremotos de tuétano apagados,

injustamente, antes de brillar,

quemar silueta,

tras los párpados un Sol vivo...


No sé si soy el niño encontrando 

más compañeros de juego,

o seré el demente que encuentra

cuerdas deshilachadas con quien 

deshatar los nudos sea otra acción del cotidiano.


Este mundo es de quienes lo cogen.

Esta realidad, la doma quien controle:

El ajedrez es piedras diurnas,

de Prometeo.


La norma solo afecta a los seguidores de Morfeo,

por mientras que haya soñadores.

Habrán Trovadores.

Y, mientras haya Trova,

Habrá quienes se alzen juntos.

A alcanzarla.

jueves, 28 de junio de 2018

Necesitamos Poetas


¡Necesitamos Poetas!

Que caigan del cielo, con trompetas áureas de fuego en mano.

Con alas de oro irídico, con llantos dulces de caramelo ácido

y agua...

dorada como el más dilatado firmamento.


Necesitamos poetas fieros y sin miedo.

Dispuestos a sacar la garra, contra el más osado de los tiranos

a rugirle como fieras al bravo océano

de incertidumbre...


Necesitamos Poetas.

Necesitamos voces que nos protejan

de un mundo en el que despertar, es un adiós cándido.

De una realidad en que las lágrimas se pronuncian con silencios.

Del que una ola se avecina y se controla con 

deseo.


Deseo del desdén

de ver a un Humano liberado.

Deseo de una libertad,

que nos han arrebatado.

Sin darnos cuenta nos despojan de lo que nos hace humanos,

 sin recado

Ni recuerdo...

¿Acaso me acuerdo, cuándo fue la última vez que me sentí humano?


No, y lo acepto.

...

Lo acepto,

No soy Humano, soy Concepto.

Soy eternidad disfraza

de melodía...


Soy un aire de vibración particular.

Que sabe de las palabras, el mover y de su andar:

armar estructuras como dagas a una diana

de placer...


Y es que el hombre acepta su naturaleza de humo,

cuando entre los ojos guarda espacio, pertinente,

para que la mano negra nos cierre los párpados.


Por eso necesitamos Poetas.

Necesitamos de ti.

De ti también,

inclusive de ti...


Necesitamos de todos quienes tengan,

un rasguño en el rocío, de la mirada.

Una sombra como guardaespaldas,

que no nos deje acercarnos.


Necesitamos de ti y de todos los Trovadores.


¡NECESITAMOS POETAS!


Que nos liberen del mal de no sentir...

           ..que no se callen ni se dejen influir...

                         Que de un arte libre:


Evoluciona.

El Humano Liberado.

lunes, 25 de junio de 2018

Epifanías de los No-Soñadores


La vida me da miedo.

Se alza como pájaro hecho penumbras pendientes
por descifrar.

Su horizonte no pinta,
las verdades de futuros difíciles
de conocer.

La naturaleza del tiempo me sofoca
en tanto escucho a los granos de arena caer,
uno por uno,
mientras mueve maquiavélica su mano

Trazando hitos sobre el Lar.


Aquí en la tierra, los Forajidos.
Las almas tras los gritos de aquellas sombras,
una vez humanos,
que ahora permutan en tinieblas sin forma.

Una vez fuimos todos, niños hambrientos por probar,
de la vida sus manjares sensoriales al descubrir
tierras de Dionisio en donde el ojo del paladar
no puede alcanzar a taladrar,
sino hasta que la vejez marque su paso en canas cayéndose
del rostro...


Vivimos en un mundo donde soñar sí cuesta caro
y los esfuerzos colectivos se suman como gotas en el mar.

Es un monstruo, en verdad,
la sociedad con que luchamos, la suciedad por desterrar.
No nos gusta ni planeamos conformarnos,
es un camino empedrado y duro por andar.

No nos creemos pulcros ni tampoco desinteresados.
Sin embargo sí caballeros de oro porte, 
dignos de una trova por contar.

Venimos aquí con ostentosos esplendores,
planeamos quedarnos un rato y de este ambiente:

Talar los mármoles necesarios 
al trotar... 
Quemar los cristales más ofuscados
Al virar

Nuestra atención a los más altos y esforzados pormenores,
de una secta escondida entre las sombras que ellos mismos
crean y disponen para de nosotros el tomar
los cuerpos por sucumbir al ingerir de tontas
mismas figuras incorpóreas de siempre,
no nos cansan de ''alimentar''.

Perenne la misma basura,
un proyecto comunal perpetuo, que deciden nuevamente
reincorporar a nuestras dietas, como cada ciclo cotidiano.

Se tornasola así un mundo triste y muy insano,
se conjugan los discursos derrotistas del humano,
insaciado buscando piedad alguna en pantallas sin alma.

Nos han querido engañar.
Y lo han logrado.


Mientras, mis hermanos siguen creciendo,
yéndose cada cual al espacio que le toque 
reposar. El emprendimiento no es justo y sin dolores,
el esfuerzo es medicina para el mal, que resulta gustoso padecer.
En mi mente ya viví y morí, un millar y medio de aventuras,
mal esperanzado en mi fallido intento perpetuo de sanar.

Me olvidé que en la vida existían Trovadores.
Seres míticos que viven como eternos reporteros predadores,
exhiliados del Olimpo por no caber en formas o reglas dispuestas
al azar... Rasposo paso olvidado por la fuente amable de la lógica.

Me olvidé que en esta vida hay escogidos para acciones,
grandes y poderosas en un plan, del cosmos por su control el conquistar.

Me olvidé que el cambio es manejado por estos entes.
Humanos bañados en el lodo del éter sideral.


Me olvidé que uno de esos locutores

era Yo.

miércoles, 20 de junio de 2018

Un Bostezo Sideral


La frecuencia se alza cual pájaro en alba y asunción,
raíz cúbica concentrada del fugor del viento y su volar:

Roal quiere jugar mas las aves no dejan de tronar.

Qué hacer, cuándo el boquerón asoma su vacío,
en abismo como sombrío, índice malévolo del loco
sobre el lar...

¿Y qué es el lar?
El dar alas volar para encontrar páramos,
más azucenas...
¿Y por qué siempre azucenas?

Quizás no es el hambre sino también la calma así al parlar:

El Hombre evoluciona como mariposa en mantiz de cristal.

Quizás, no sea hora próxima ya hacia el ostentoso despegar,
una manta taciturna cubre los ojos que no desean ya soñar.
La apertura, no fruncida sin antes raspar de culpa,
vuelta una tulpa pretenciosa echando espuma de su andar...

De concienzuda, se vuelve una turbia esfera de enredos,
y acecha, la cordura escaza que me embruja
aún con cándidos susurrares de un palpar humano,
palpitando saliva concreta para salvaguardar
lo que lo abstracto no cobró ya con su enorme peaje de fisuras.

No obstante el verbo corrompe, tajante,
la mente sigue sin demora.
La lengua permuta su hábito en penumbra,
sin poder perforar los hoyos en donde la verdad

Aún no quema...

aún no quema...

Aún no quema.


En verdad.

Hombre Arena. Lloras tu bajo solitario esta noche.


En tus ojos:

el color negro más profundo,
más hermoso que el vacío.

Me duelen, las muelas que resuenan

Cómo duelen, el cantar...


Me sumerjo entre, 

sombras poco enemistosas, 
como hermanos olvidados en otrora.

Me saco la costra sedosa de los ojos.

¿Quiénes somos, de nuevo?

Esa misma cara gris,

creyéndonos humanos cuando solo

metal ardiente sabemos exhalar

al suspirar...


Tu voz me mece como la historia

de cuna que solo tú y yo sabemos contar.

Como un raspar barítono de fibra,

suave, amarga...

Dulce como una llama

que se olvidó el truco para quemar

tersamente...


Acaso, en ese lugar donde me esperas,

¿encontraste la cura con que tanto anhelo soñabas?

Espero que, aunque de mis cristales,

ya no lloviznas quepan,

aún sigan teñidos de un negro afable al tacto,

como tu canto bajo sideral...


Espero que me estés esperando...

Porque no puedo lograrlo 

yo solo...

martes, 19 de junio de 2018

Primer Versículo - El Auge Sideral


El camino es un elefante perlado,

está dilucidado en lozetas amarillentas de verdoso

parlar.

Su galope son las cornetas que su trompa

bota pretenciosa, contaminando el sabor auditivo

del lar.


Y es muy truhán, el destino como rocas calientes,

en lagos vorazes de magma derretido de sal.

Arden puestas en perspectiva, volviéndose los ojos en donde,

antes aperturas carnosas -ahora nuevas fosas para reposar-

un nuevo duende Diablo al cual rezar.


Mi sangre es el medio; la penumbra, el transcurso.

La evolución se turna, como en fábula,

una dimensión moral que apaciguar,

con moralejas falsas por rellenar.


No creo que lo incierto me encierre,

en un mapa, como cárcel;

impidiéndome alcanzar nuevos trotes solo por el capricho,

clásico, de querer ver el mundo tronar.


Ahora, con armas recobijadas, el revoltijo se vuelve

mero placer del chanque sensorial.

Mi meta es seguir los pasos que entre las voces

me dislumbran un trayecto hermoso y sideral.

Mi andar serán huellas de tuétano y azufre,

llamas azucenas con aroma de azafrán;

mi mano como el lienzo,

mi acción la pintura sobre el mural.

La muralla es la sombra de mi alma en negociar...

mi libertad, sino una trova,

una leyenda 

sin goze de final.


Por fin, el hombre despierta del sueño cavernoso,

y ve las formas como las sombras engañosas que comió

en otrora...

Consecuencias de nacer en carnes ajenas del éter dimensional.


La luz perfora, es ya la hora:

El Auge Sideral.