martes, 20 de febrero de 2018

El tiempo y su manera caprichosa de sanar


Las balas rasan, rozando las muescas de la sien.

El aire se torna perpendicular

al ángulo volteado en vertical

del eje del arma de visión,

que se empuña en el momento

de mandar al azar a matar.

Va, otro soldado cae, 

rendido en su trinchera y por sanar

falsamente, se

ocupan los espacios de reposo más cercanos.

¿Será esta otra de esas?

Una repetición a secas, que perturba,

una música ominosa, que todos portamos en la nuca.

Porque la carne hoy se siente, como se sabe,

extra pegajosa y reseca.

Débil, tienta que jala, el destino destripando

a la bestia de todos, sus cometas, todas las estrellas yodadas...

Los colores saben que se pudren, cómo marchitan

los pétalos en la gema del tiempo, en cada reflejo,

una historia diferente por contar.

Otra vida que cocinar, a fuego lento,

en las brasas de una reencarnación constante;

al punto, en su punto, llega a conquistar

la forma que precede al carbono sideral:

una arcilla tosca

pero paciente en su migrar.

jueves, 15 de febrero de 2018

Colibrí volando en firmamento


Los kilómetros queman, como Cícero sin voz.
La distancia marca, su trocha en recorrer
mis páramos de mente más lozanos.

Anacoreta, un nuevo dolor crece como
una nueva enjundia por conquistar,
un terremoto que comprender:
Un cataclismo que suena,
como botella rompiéndose en cristal.

El sol de hoy, negativo en tanto su brillo
no opaca tu recuerdo…
Me susurra que esperar
es de los hábitos mal sanos,
más calmados con recompensa áurea en su
colofón,

mis palabras saben como el tacto
que se vuelve esquivo.
El adiós es como un arcoíris negro que nace;
un cielo, de lo más simple y sideral.

Tan solo para apreciar,
aquello que logré saborear,
pero que el espacio me arrebató.

Ahora, consecuentemente,
qué más queda, por realizar?
si no son poemas, que despidan dagas de memorias.

Espadas, puñales, balas,
cada beso rememorado, es un infierno que
me gustaría

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miércoles, 14 de febrero de 2018

Roalmoal



El humo crece a la par

que la mentira se acongoja, añeja.

Se percibe como una realidad objetiva,

siempre cambiante, perpetua

una hojuela de oro que reluce en todos sus ángulos:

la mar de la vista que se viste, en sus ojos más cerrados,
Más profundos.
Encerrados en la ilusión humana del crecer.

No estoy aquí para botar epifanías ni

empatía fingida por saberse, incipientemente

Humana, la mente más carnal se muestra

Como su versión más minimalista y voraz.

Las estrellas me cantan y lo siento,

una sombra toma y lleva me a otro plano.

Seré el Fuego de Aristóteles?

O acaso es mi destino obscuro ser

el Leviathán de Rousseau.

Solo sé que las fibras táctiles del espacio hueco me susurran:

no soy dueño del eje matriz del Todo sobre la Nada blanca.

No tengo, en mi palma, las epidermis como médula osea de

mis sentidos en película carnosa-

No quiero, que mis años se acopien en socorra.

El Niño, abierto en su hueco de mente,

un Universo vacío de tristeza y sinandar.

El Anciano, aún hambriento,

pronto

próximo el despegue, el ocaso fugaz.


viernes, 2 de febrero de 2018

Cabellos Candela


Chica de Fuego.
Piel más prendida
que la mejor cosecha
del averno.

Te escucho deleitar
a los más desviados de los diablos
con tu raspar cándido de esos

Cabellos de arpa, cómo suenan, 
como besos de arsénico en pleno ascenso.

Movimientos de cadera, coqueta
De un maremoto, cometas,
su trote son pasos de palma y baile

Fina.

Lejano en tanto extrapola
su tacto a quienes logran cautivar 
su malicia.

En su mirada, avaricia.
Se aglomeran las trincheras, ahora residencias,
de tantos que osaron faltar le
El respeto de su porte.

Gata pulida, tus cabellos son de acero.
Luna poseída, tu horizonte dibuja agradables
sombras para emborrachar
Me

Siento atrapado
entre los escombros de un incendio
y las cenizas de un mar seco.

Libera
Mi espíritu oscilante de tu engancho.
Dame la llave, que aún no existe, por rechazar,
sangrarla por mis poros 
para que exista en nuestra realidad.

Así será:
Las estrellas en la mañana al conquistar.
Las montañas en los ríos por errar
Este mundo en formas aún no concebidas y que,

Seguramente, aprender, soberanamente

Deberíamos domar.