Revoloteos vertiginosos
de tormentas,
que anuncian
la llegada de una
Corneta
Singular
quién ruge, como quiebran
las barajas
que la realidad
se juega
al emparejar.
No es, quizás,
la experiencia
en las ciencias
del azar,
o las cenizas
del ayer...
sino tal vez,
mil venas
atormentadas
de tanto
atosigar
una constante demanda
de líquido esencial
traído
desde las venas
hasta
El altar.
y de este
hacia su nuevo
destino
A conquistar.
porque bien sino es
la merienda,
se vuelve digna, nuevamente,
por quienes consigan
proseguir los bienes
del acomodado al
Hoy más próximo
a despegar.
Hacia tierras más remotas
y lejanas de altamar.
En ellas que perdí mis horas,
mil momentos
mirándonos La Mar.
Porque a sal no huelen
su aroma de cabellos
yuxtapuestos a una sonrisa
de las brisas tersas, en su pasar.
Tal vez sea
La Bella.
materia de una alquimia
al dictaminar
el dominio, suspirante
en nuestras astibas
al poner a trotar
la orquestación
de los suspiros
al sincronizarse.
Mas quizás, llana
sea
la insipiencia,
tierna en su manera
de observar
quieta desde un podio
altamente colocado
en su postrar.
Ahora nuevas son
las enseñanzas,
no obstante
obstinados
son los
deseos
Del Intentar.
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