Puesto en prosa
no es demora
una suerte truculenta
en el letargo.
Y no en prisa viene
el descanso,
puesto que son días
que en otrora serán
memorias
de gloria
Honrosa.
Pero ahora,
ya no tocan
las aventuras de gloriosa
procedencia de aureola,
inclusive en la derrota.
Puesto que,
dejé una mochila
encubierta
llena de todas
mis tristezas
cuando dejé
mi hogar hecho
una maraña
de tinieblas.
Y, ahora,
que vuelvo hecho múltiples
personas,
quién soy yo
entre, la faceta,
desde cornetas de mejor
procedencia
es que armo mi sapiencia.
Y con ella
me encapsulo de coraje
para volver a ver al hambre,
de ver con mis propios ojos
el mar que dejé
aislado
en las islas del pasado.
Quizás no,
sea un puerto...
Pero sí
un miedo pasajero.
Y no son, los rezagos,
de una fecha hecha añicos
cuando se meza su peso
en las cuerdas del
calendario.
No quiero entonces,
ser grosero,
ni pretender dientes
de mármol
en el árbol, donde dejé
mis veranos
olvidados.
Y, mis inviernos,
empolvados,
por no darme
lo que necesitaba
en el momento.
Grande ahora
son,
las promesas hechas
antaño.
Son escarapelas
vueltas estaño.
Y estallo,
cuando pienso
en recordar
cómo se siente
escribir
tu concepto
en un poema
como este,
como aquella
vez que fuimos
juntos un Cometa
y ahora somos
algo sideral
pero indefinido.
Y la Muerte sigue afuera,
tocándonos las
persianas
acompañada
de la DISTANCIA.
Que siempre separa
nuestras
pupilas
dilatas...
De nuevo?
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