Por donde andamos levantamos las sonatas.
Y en quiebre de su mirada nuestra esencia se asoma,
como pilar y bastión a su misma vez en un rostro sazonado.
Y de esta unión nace el feto de una quimera en asunción.
Y las palabras saldrán como nunca antes dagas se han visto
salir, como abismo, como cobra
que exige sino muerde en presunta
asunción de derrota ante el Maligno.
No somos focas ni tampoco tolerantes.
Nadamos en tanto el mar se queme pero
no en cuanto la cal ya llegue.
Quizás no hay faltas ortográficas pero sí
de respeto.
Y de nuevo vengo de rodillas a pedirle su deceso.
Quizás no siempre sean así las cosas para el ofusco
mas tal vez serán por siempre un reflejo para cada molusco inconexo.
Estas no son lecciones para el búho más cercano.
Son quiebres en la realidad que se presentan
como fisuras moradas resplandecientes que,
no preludian nada más que una Ola Gigante
de Muerte...
De tanta muerte que el planeta llorará magma por milenia.
No es una broma ni menos un intento,
es solo el turno diagnosticado con la enfermedad
más grave y siniestra.
El de saber el nombre de quien
me ve sonriendo desde adentro
el párpado que ni mis sombras
Pueden Contemplar.