lunes, 7 de junio de 2021

Eres fuego. Es encanto.


Una flor encapsulada en un desastre.

Natural.

Es la necesidad de ensimismar

un tornado en una sílaba.


Lo que siento es nefario;

lo que promulgo, profano.


Gaseoso, el deseo de continuar,

en cantos oníricos pero falsos.


Puedo volar adentro mi propia sapiencia,

pero me ahogo al saber que mi

estúpida consciencia:


Te esculpe, de las llamaradas,

Un Deseo

al verte transmutar el aire en anhelo.


En esta tierra que se rige a dos monedas,

este infierno sabe a dos momentos compañeros.


Y mi fiera quiebra en pena

al recordar lo que perdió.


No quiero verte marchar

ni convertir tu piedra en escultura,

como mármol pintado con tizas postizas.

Como un telar de sombras de abstinencias...


Quiero ver tu amanecer,

hecho una esfinge colorida.

Una quimera atrevida. 


Pero no soy titiritero ni menos diablo.

Soy humano cuando menos,

echo de menos siempre al sosiego

del pensar


que de un átomo partirán dos historias


corroídas

en ceniza


Blanca.


Pues molécula somos

y materia seremos,


aun cuando el espacio grite con ánimos


prestados


-y con anticuado reparo-


prolongado...


nuestros nombres


en los abismos que conocemos.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario