Decirte adiós fue el más sincero
intento incierto de aferrarse mas soltar tempranamente, y
desde las marcas del polvo tras las llantas
del carruaje negro quien te llevó,
de esas mismas lágrimas internas nacieron
Diez mil y más veces un mismo
Sol.
Negro.
Es como se siente el deseo
de desearte más si no es buena suerte.
Porque es impuro y deshonesto...
La verdad es que, se siente paz irte ver
a marchar en busca del trayecto tras un sueño.
Se siente bien saber que estarás bien.
Se siente bien saber que te llevas los recuerdos
y quizás también las enseñanzas.
Se siente en paz verte marchar
quebrantado pero certero.
Y que tu destino será hecho
por nadie más que tu puño firme.
Quizás nos encontremos
juntos marchando por esa misma ola dorada,
la cual previmos hace tiempo
y que ahora nos tocará subir a navegar.
Todas las Fortalezas.
Todas las Fortunas.
Toda la Escarcha Dorada
que te pueda acompañar.
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