Hoy.
Hace mucho tiempo
pasó ya el concepto mismo,
del abismo, y de su tino, el umbral;
al decirme sin tronar, la duda,
cómo las cenizas arderían
hacia al final...
Cortamos de la historia:
su relevancia de cristal.
Vuelta un adoquín,
botamos el aserrín. Sin fin,
fue la culpa no obstinada
de malinterpretar...
Quizás los páramos,
nunca fueron algo igual.
Quizás La Fortuna
nos echó la sal.
No hacia al mar,
sino, desde la mesa
hacia el piso
de arena
por no saber
cómo sazonar mejor
un plato que ya
conoces.
Y que sabes bien
que te debería gustar...
Al mal, saltan las golondrinas
al verme pasar:
Volando lejos para poder surcar
los valles, ahora finalmente concretos,
de Mi Realidad
abstracta.
Mi trova fue inequívoca:
El Mundo
en efecto se acabó.
Se acabó el momento
en que
La vi partir
hacia
praderas que solo
El Guión
puede describir en
pinturas
de versos
siderales
e intangibles
para El Cuerpo.
El mundo se acabó.
Pero aquí sigo caminándolo.
El mundo acabó,
pero sigo intacto.
Quizás, demasiada resiliencia,
crea corazas indispuestas
a quebrantarse.
Quizás, mis escasas derrotas
me acostumbraron a confiarme.
Quizás...
La falta de odio desde El Mundo.
Hacia mi persona
me hizo odiarlo
con aún más ímpetu
que cualquier intento
de este por
cambiarme.
Tal vez, fue mi paciencia,
la cual boté sin cuestionar
piedades, ni misericordias
ajenas a mi ausencia
de necesitar buscarle
caos a la vida.
Sabiendo que Yo era Caos.
Todo el tiempo
desde el 8.
De repente, fue mi esfuerzo
y mis ganas de ayudar
al todo al que
tenía hambre
y carecía de fuerzas
para arar sus propios campos.
Quizás...
Quizás.
¿Quién sabe
al final?
La verdad
es que la pérdida
cambia la composición física
de las células.
La verdad
es que las cadenas
son hechas para romperse,
no importe su función,
propósito
o aporte.
Como conclusión final:
no sirve la felicidad
si no es parra,
crecer y sostener
La Narrativa más adelante.
Cada cueva que superar.
Cada obscuridad que dominar.
Cada leyenda por contar.
Cada Dragón por masticar.
Este mundo es solo
un espejismo más
del humo, que evacua
de la pipa de gnomos siderales
en planetas solitarios a
inconmensurables
distancias dimensionales
del Tú
y
Del Yo.
Verla partir
me demostró
que nadie es eterno en tanto
se aferre
al cuerpo.
Ahora.
Ya no es su mundo
el que decido
seguir trotando.
Hoy,
es Mio.
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Si sigues aquí.
Es porque estás vivo.
Somos cerdos yendo juntos
hacia el matadero.
Pero podemos elegir
con cuál destino caemos
CUANDO SATURNO LLEGUE
Y tengamos que afrontar
la situación
con la que
conoceremos
El Suelo.
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