Maremoto áureo sensorial.
El espacio que me rodea es vital para el entendimiento.
Mi suculento estrago intento de entender,
de testarudo roer la nuez hasta limar el diente:
La vida no es sino un sinónimo exigente.
Y el árbol que trepo siempre demandará
virar la nuca arriba y resistir,
las ganas tajantes de apagar los ojos y
sosegar la luz quemante que siempre nos rodea.
No obstante tú y yo seguimos siendo simples polizones.
Pasajeros temporales en un tren hecho de carne.
Un cristal mal roído por las ganas irritantes e interminables de anhelar.
El humano es terco en tanto no concibe su forma sin propósito.
Este mensaje no va dirigido sino apuntado.
Lanzado como una lanza hecha de energía e ironía.
Ya es muy tarde para esperar a que el cambio llegué
la Realidad ya pasó.
.
.
.
Azules temporales me rodean en arrecife de corales marrotíces.
No quiero entender ni pretendo ocultar,
las molestias que siento al contar.
Las estrellas que deletrean mi nombre
en el cielo con aliento.
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