miércoles, 1 de abril de 2020

''Yo también quiero sangrar palabras''


Primero.

El aliento apesta a aburrimiento y zozobra.

La panza llena,

y el remordimiento -nulo-

se presencia como una victoria cóncava,

el sentirse bola tras derrotar cada cena

con ímpetu y sin demora.


Segundo.

Hace tiempo no encuentro. El tiempo

Para.

Sentarse a jugar con las palabras es buen-

o, me parecería decir que mis suspiros son auras mal dibujadas.

Y que los lamentos, no sino los condimentos de un guiso

Exquisito.

Cuya principal carne de fundamento,


no es más sino que el gusto

mal en venir interpretado como un gesto.

De cortesía es mi presencia, al tratar de hilar mis risas

como conexiones rítmicas asíncronas.


Para su beneficio...


El estofado del verborreado corroe se en su propio vicio.

En tanto mis jugos sensoriales disuelven la médula

del encanto de tu sílaba-

Atrapada en el eje de la emoción de un movimiento.


Cada máquina,

lascívica como ninguna,

poderosa como fiera en fusión fructífera.


Quimera hoy.

Quimera siempre.

Quimera - Mañana.


Hermafrodita es el tiempo adentro mi propia ausencia.

Indispuesto, puesto yo la he puesto en posta del sanar.

Postrar, mostrarla en la magnitud: mi herida eucariota-

Iscariote, entonces el espejo, como fisuras en el mirar.


Mi camino está disperso como lluvias de perdigones,

De sal.

Como gotas de lágrimas convertidas en cristal.


Mi sufrimiento, es ver las olas.

Y pensar en cómo el viento jamás las verá explotar.

Pensar en cómo el Universo sangra y nadie Le da bola.


Pensar en cómo.


pensar-


pensar...



pensar



?