jueves, 22 de noviembre de 2018

Siempre que escucho música me siento Joven.


Fuego.

Un párvulo de chispeo verde

En mi mano se posan, las calaveras sonrientes

de la Oportunidad.


Soy joven y joven me miro

a las arrugas que hace

tiempo ya han muerto,

 como las caras que ya no reconozco

en el espejo.

Marchito, apagado por tanto gastarlo al

Observar.

Obstinado.

Los errores de las fallas que sofocan

a las flores taciturnas que había

Olvidado.


Que la vida es un tornasol abstracto que siempre gira.

Que entre decibeles lozanos, azotan latentes

las memorias placenteras que aún faltan

Recorrer.

Los encuadres que por siempre

Atesoraré, ya he atesorado, por siempre resguardaré.


En mi pecho...


Mi brillar se arma por las experiencias,

que el destino ya me hace hilar.


En mis carcajadas más solitarias,

y en mis dolores más sanos.


Las aventuras...


Qué vendrán!