Fuego.
Un párvulo de chispeo verde
En mi mano se posan, las calaveras sonrientes
de la Oportunidad.
Soy joven y joven me miro
a las arrugas que hace
tiempo ya han muerto,
como las caras que ya no reconozco
en el espejo.
Marchito, apagado por tanto gastarlo al
Observar.
Obstinado.
Los errores de las fallas que sofocan
a las flores taciturnas que había
Olvidado.
Que la vida es un tornasol abstracto que siempre gira.
Que entre decibeles lozanos, azotan latentes
las memorias placenteras que aún faltan
Recorrer.
Los encuadres que por siempre
Atesoraré, ya he atesorado, por siempre resguardaré.
En mi pecho...
Mi brillar se arma por las experiencias,
que el destino ya me hace hilar.
En mis carcajadas más solitarias,
y en mis dolores más sanos.
Las aventuras...
Qué vendrán!